CÓMO GANAR ALMAS[1]
Por Ralph Mahoney y T. L. Osborn
Métodos De Evangelismo
Introducción
Los cristianos,
en las naciones occidentales, tienen la idea de que el ganar almas es realizado
dentro de los auditorios de sus iglesias. Aunque muchos encuentran a Cristo en
los edificios de las iglesias, en los tiempos bíblicos el ganar almas era una
tarea ejecutada en los hogares donde vivía la gente.
Por lo tanto,
dejemos que la cruz sea levantada nuevamente en el centro del mercado, así
también como en las paredes de los edificios de las iglesias.
Jesús no fue
crucificado en una catedral entre dos velas, sino sobre una cruz entre dos
ladrones, cerca del lugar donde la gente del pueblo echaba la basura, en la
encrucijada por donde las personas de diversas naciones viajaban; esa fue la
razón por la cual los judíos tuvieron que escribir su título en hebreo, latín y
griego.
El Hijo de Dios
fue crucificado en una clase de lugar donde los cínicos hablaban obscenidades,
donde los ladrones maldecían y donde los soldados apostaban.
Puesto que allí
fue donde murió Cristo, y siendo que por tales pecadores Él murió, lugares como
esos son los que Sus seguidores en este mundo deberán concurrir para compartir
el mensaje de amor. En verdad eso es lo que significa el cristianismo.
A. DOS MÉTODOS DE EVANGELISMO
En el Libro de los Hechos sólo había dos métodos de evangelismo: el evangelismo
de las masas y el evangelismo personal.
1. El
Evangelismo De Las Masas
"Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les
predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que
decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía... Así que, había gran gozo
en aquella ciudad" (Hch 8:5, 6, 8).
La cruzada de
toda la ciudad que condujo Felipe, es un ejemplo del evangelismo de las
masas.
En Hechos
8:26-38 vemos a este mismo evangelista: Felipe, realizando evangelismo
personal:
"Respondiendo
el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta
esto; de sí mismo, o de algún otro?
Entonces
Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el
evangelio de Jesús" (Hch 8:35, 36).
"...nada
que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las
casas [evangelismo personal], testificando a judíos y a gentiles acerca del
arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo"
(Hch 20:20, 21).
Un siglo
después del Día de Pentecostés, la discusión teológica tomó el lugar del ganar
almas en la Iglesia. Como resultado de esto, vino la "tibieza" y la
apostasía espiritual. Para el 4to siglo, ya había comenzado el Oscurantismo.
No fue hasta el
siglo 18 que el evangelismo de las masas comenzó a reaparecer bajo Juan
Wesley (fundador de la Iglesia Metodista). El evangelismo personal, como
fue practicado por la primera Iglesia en el Libro de los Hechos, sólo ha
comenzado a ser redescubierto en este último siglo.
2.
Evangelismo Personal (sobre el ganar almas)
Durante generaciones, los cristianos evangelizaron la Iglesia, los salones de
escuela dominical y los asientos, pero no el mundo de los incrédulos. Los
pecadores eran inscritos para la clase y el club, e invitados a los edificios
eclesiásticos donde, se esperaba, recibirían a Cristo como su Salvador y Señor.
Esto era
efectivo para los que iban a una iglesia. Pero el 90% o más de las personas
nunca concurrían a una iglesia, y como resultado, nunca podían ser ganados en
ella.
Nuestra mayor
oportunidad para ganar almas es fuera de las cuatro paredes de la
iglesia. Los cristianos deben ganar almas en el lugar donde trabajan, en los
parques, en las calles y en los hogares. Es vital que vayamos al mundo: donde
están los perdidos.
La Iglesia
nació del fuego o llama del evangelismo personal. Almas fueron ganadas en los
hogares a través del ministerio de testimonios cara a cara.
"...En
aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén;
y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los
apóstoles.
Pero los que
fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio" (Hch 8:1,
4).
Note que los
"laicos" predicaban por
todas partes la Palabra y guiaban las almas a Cristo. Los "apóstoles"
permanecieron en Jerusalén. Esa fue la manera en que Dios quiso que fuera.
Los líderes
fueron puestos en la Iglesia para "...equipar a los miembros para la obra
del ministerio" (Ef 4:12).
Cada miembro
debe ser instruido por los líderes de la Iglesia sobre cómo traer las almas a
Cristo.
Un evangelismo
saturado de una brisa fresca, al estilo del Nuevo Testamento, está soplando a
través de todo el mundo.
El lema de la
vida del cristiano es muy simple: ¡Un Camino! ¡Un Trabajo! ¡El Único
Camino es Jesús! ¡El Único Trabajo es el de ganar las almas!
No hay gozo
como el de llevar las buenas nuevas a los perdidos en todas las partes del
mundo: ¡ganar almas por todos los lugares donde estén los perdidos!
"Porque el
Hijo del Hombre vino para buscar y salvar lo que se había perdido" (Lc
19:10). "Y el que gana almas es sabio" (Pr 11:30).
"Los
entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan
la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad" (Dn
12:3).
El venir a ser
un compañero de Jesús en Su gran obra de redención de las almas perdidas, es lo
más maravilloso que se pueda realizar en el mundo.
a. Una
Visita Con Aquila. Venga conmigo a una visita a la ciudad de Efeso.
Visitaremos a Aquila y Priscila, personas de negocios y líderes laicos en la
iglesia.
"Buenas
noches, Aquila. Entendemos que usted es miembro de la iglesia en este lugar.
¿Podríamos venir a visitarles por un tiempo?"
"¡Seguro! Entren."
"Si
ustedes no tienen inconveniente, nos gustaría que nos contaran acerca de la
manera en que las iglesias acá, en Asia Menor, llevan adelante su programa de
evangelismo personal. Hemos leído que ustedes han sido miembros de una iglesia
en Corinto y en Roma, al igual que en la de Efeso. Usted tiene que estar bien
calificado para poder hablarnos acerca del Evangelismo en la Iglesia del Nuevo
Testamento. Si no le es mucha molestia, quisiéramos visitar su iglesia mientras
estamos en esta área."
"Siéntense.
Ustedes ya están en el lugar de adoración. La iglesia se congrega aquí en mi
casa."
"¿No
poseen ustedes un edificio de iglesia?"
"No,
creo que no. ¿Qué cosa es un edificio de iglesia?"
"Dígame,
Aquila, ¿qué está haciendo su iglesia para evangelizar a Efeso? ¿Qué están
haciendo ustedes para alcanzar la ciudad con el evangelio?"
"Oh, ya
evangelizamos a Efeso. Cada persona en la ciudad entiende el evangelio
claramente."
"¿Qué?"
"¿Es
eso insólito (raro)?"
"¿Cómo
logró la iglesia hacerlo? Ustedes no poseen una estación de radio, de
televisión, medios de comunicación electrónicos, ni imprentas. ¿Tuvo muchas
campañas evangelísticas?"
"No.
Como probablemente ha escuchado, tratamos las cruzadas o campañas
evangelísticas en masa en esta área, pero la mayoría de las veces terminábamos
en prisión."
"Entonces,
¿cómo lo lograron?"
"Fuimos
de casa en casa por toda la ciudad. Fue de esa manera en que la Iglesia en
Jerusalén evangelizó toda esa ciudad por primera vez (Hch 5:42). Los discípulos
de Jerusalén la evangelizaron toda en corto tiempo. Todas las demás iglesias en
Asia Menor han seguido su mismo ejemplo."
"¿Es
esto efectivo en todas partes?"
"Sí, lo
es. Hay tantos conversos que algunos de los líderes paganos temen que sus
propias religiones morirán. Cuando Pablo se marchó de Efeso por última vez, él
nos amonestó a seguir este mismo procedimiento" (Hch 20:20).
"Aquila,
¡esto es asombroso! A este paso, no podemos calcular cuántas personas
escucharán el evangelio y responderán."
"Oh,
¿no ha escuchado? Ya hemos compartido el evangelio con cada persona en Asia
Menor, tanto judíos como griegos" (Hch 19:10).
"Eso no
es posible. ¡No querrá decir que todos hayan oído!"
"Sí, todos."
"Pero
ello incluiría también a Damasco, Efeso, docenas de ciudades grandes y a muchos
pueblos y aldeas. ¿Qué respecto a las tribus nómadas del desierto? ¿Cuánto
tiempo le tomaría a la Iglesia para alcanzar todas esas personas?"
"No
mucho tiempo; 24 meses para ser exactos" (Hch 19:10). "Lo mismo está
sucediendo en África del Norte y Europa del Sur. El evangelio ha alcanzado a
España también. Hemos escuchado de una nación llamada Bretaña y para este
tiempo debe haber muchos cristianos allá."
"Aquila,
¡lo que nos has contado es increíble! ¡Ustedes han hecho más en una generación,
de lo que nosotros hemos hecho en mil años!"
"Eso es
extraño. La tarea ha sido bastante simple para nosotros. Es difícil comprender
que haya sido un proceso tan lento para ustedes. Quizás haya una técnica mejor
de extender las buenas nuevas, que el uso de la predicación en las iglesias.
Tal vez ustedes necesitan probar nuestros métodos."
La Comisión
De Ganar Almas
Danos una
contraseña para la hora,
Una palabra
emocionante y llena de poder;
Un clamor de
guerra, un aliento de fuego, un llamado a la conquista, o a la muerte;
Una palabra que
levante a la Iglesia del ocio, Para escuchar la voz de mando del Maestro.
El llamado ha
sido dado, levantaos ya, soldados, La contraseña es: EVANGELIZAD a los
perdidos.
¿Por Qué Debemos Evangelizar?
A. SIETE
RAZONES POR LAS CUALES DEBEMOS GANAR LAS ALMAS
1. Por qué
Jesús Fue Un Ganador De Almas
"Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al
mundo para salvar a los pecadores..." (1 Ti 1:15).
"Porque el
Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido" (Lc
19:10).
a. Jesús Vino Para Salvar A Los Perdidos. Esa fue la misión
principal de Cristo, rescatar a los perdidos. El primer grupo de personas que
Jesús escogió para que le siguieran, recibió ese mismo reto: "Venid en pos
de mí, y os haré pescadores de hombres" (Mt 4:19).
El último grupo que le siguió hasta el monte donde tomó lugar Su ascensión
al cielo, recibió este mandamiento: "Por tanto, id, y haced discípulos a
todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del
Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he
mandado..." (Mt 28:19, 20).
"Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu
Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo
último de la tierra" (Hch 1:8).
El término cristiano significa ser como Cristo, quien vino para
salvar a los perdidos, para buscar los descarriados y necesitados; por ello, si
vamos a ser como Jesús, entonces, tendremos el deseo de ser ganadores de almas.
b. El Iba A Donde Estaba La Gente. Jesús llevó Su mensaje a
la gente. Él iba a todos los lugares donde había personas: en los
mercados, en las calles, en las colinas, en las playas, en los hogares, etc.
Él fue criticado por los líderes religiosos por el hecho de identificarse
con las personas en el lugar donde estaban. “Este a los pecadores recibe, y con
ellos come” (Lc 15:2).
El nos anima a "...Ir por los caminos y por los vallados, y fuérzalos
a entrar, para que se llene mi casa" (Lc 14:23).
El nunca dijo: “Ve a un edificio de iglesia y ora para que Dios traiga a
los pecadores”. Por el contrario, Él dijo: “Id por los caminos y por los
vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa”.
Después de Su ascensión, los seguidores de Jesús actuaron exactamente como
Él. Se mantuvieron muy ocupados, testificando en los mercados, en las calles,
en los hogares, alrededor de las fuentes públicas; hablando, razonando,
testificando, persuadiendo, predicando, ganando almas, amonestando a los
pecadores a creer en el evangelio; exactamente como lo hizo Jesús.
La Biblia dice: “Y todos los días, en el templo y por las casas, no
cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hch 5:42).
Tome un momento para hacer un círculo alrededor de la frase todos los
días en su Nuevo Testamento. Mientras que las iglesias sólo conducen dos o
tres cultos a la semana, los casinos de juego, los teatros, los
establecimientos donde se venden licores, los parques de recreaciones y lugares
de bailes, abren sus puertas para conducir negocios todos los días.
Los cristianos del Nuevo Testamento iban diariamente al templo y por
las casas, enseñando y predicando a Jesucristo.
c. El Dijo: “Vayan Y Fuércenlos A Entrar.” Nosotros oramos por
las personas para que sean salvas. Jesús dijo: “Vayan y fuércenlos a entrar”.
Se perderán si todo lo que hacemos es orar.
"Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por
Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación. Que Dios estaba en Cristo
reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus
pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación"
(2 Co 5:18, 19).
Dios nos ha otorgado tanto el ministerio como la palabra de
la reconciliación para restaurar a los hombres con Dios. Él ha hecho todo lo
que ha podido. "El dio a Su Hijo unigénito... para que todo el que haga un
pacto o compromiso con él, no perezca, mas tenga vida eterna" (Jn 3:16
traducción literal).
Cristo ha hecho todo lo que ha podido también. "Y por medio de él
reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las
que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz"
(Col 1:20).
Ahora Él nos comisiona a contar estas buenas nuevas a todas las personas de
todos los lugares del mundo. "Porque todo aquel que invocare el nombre del
Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y
cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les
predique?" (Ro 10:13, 14).
Nuestra parte es contar a los perdidos, dejándoles saber las buenas nuevas
que nuestro Padre celestial y Su Hijo han hecho para salvarnos. Todos nosotros
debemos ser ganadores de almas porque Jesús lo fue.
2. Porque La
Cosecha Es Tan Grande
"Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los
obreros pocos" (Mt 9:37).
"Y al ver
las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y
dispersas como ovejas que no tienen pastor" (Mt 9:36).
a. Jesús
Envió Obreros A Los Campos. Cuando Jesús contempló aquellas multitudes dispersas como
ovejas sin pastor, ¿qué hizo Él? Él llamó a doce discípulos, les dio poder para
echar fuera demonios y para sanar a los enfermos, luego, les dio la gran
comisión para que fueran a ayudar a recoger la gran Cosecha.
Debido a que la
Cosecha era muy grande, escogió a otros setenta obreros, a quienes les dijo:
"He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda
fuerza del enemigo, y nada os dañará" (Lc 10:19).
Jesús hizo algo
con relación a Su cosecha madura. Él no se sentó a contemplarla y a orar por
obreros únicamente. Él salió a buscar obreros en esos mismos campos de la
Cosecha.
También podemos
ser movidos a compasión por los que todavía no han sido alcanzados por el
evangelio. Si nosotros somos “como Cristo”, nos envolveremos en la tarea de
hacer algo en pro de compartir el evangelio con ellos.
b. Es Vital
Que Salgamos. El ganar almas es realizado allá fuera, donde la gente vive, trabaja y
juega. Es urgente que enfaticemos este principio básico en la tarea de
ganar almas.
No salimos a
pescar a nuestros baños. Si esperamos atrapar los peces, tendremos que lanzar
nuestra red en las partes más profundas del mar, lago u océano. Colocamos la
carnada en el anzuelo que atrae a los peces, y lo tiramos al río o lago: allá
afuera, donde se supone que hay peces.
Cosechamos
nuestras plantaciones o sembrados allá en los campos, allá afuera donde
sembramos las semillas, y donde los tallos, con las espigas llenas de granos de
trigo, se levantan ya maduros para ser cosechados. Muy raras veces ganamos
almas dentro de las cuatro paredes de nuestras iglesias locales.
A fin de
cosechar a los no convertidos, es vital que salgamos a llevar nuestro
testimonio fuera de nuestros santuarios, hacia los mercados, hacia las calles,
a las cárceles, hospitales, hogares, allá afuera entre ellas. A esto
llamamos evangelismo.
Los hindúes no van a la iglesia. Los musulmanes no entran a un templo cristiano.
Los budistas y otros religiosos no entran a un servicio de adoración cristiana.
Las personas sin afiliación religiosa no concurren a la iglesia.
Es necesario
que salgamos fuera: “...por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a
entrar...” (Lc 14:23).
Hay un elemento de urgencia cuando llega el tiempo de la cosecha. Si los frutos
no son recogidos rápidamente, toda la cosecha podría perderse en el campo.
Las tormentas
pueden venir y causar daño al trigo o al maíz. Si no se cosecha rápidamente, el
fruto puede madurarse demasiado y pudrirse.
Pablo pasó su
propio sentido de urgencia sobre los demás cuando dijo: “Pero esto digo,
hermanos; que el tiempo es corto...” (1 Co 7:29).
Si realmente
queremos cosechar la siembra madura de nuestra generación, el secreto está en
volver a descubrir la urgencia, pasión y celo de la Iglesia primitiva. Aquellos
cristianos salieron por todas las ciudades y aldeas en constante búsqueda de
las almas perdidas, aun al riesgo de sus propias vidas. A eso es lo que catalogamos
como ser igual que Cristo, esto es cristianismo genuino.
c.
Movilizándonos Para Evangelizar. Como líder de la Iglesia, es su deber comenzar el
proceso de orar, movilizar y planificar, cómo ganar las almas perdidas. El
orden en el ministerio de Jesús fue el siguiente:
1) Ver. Jesús vio la
Cosecha (las multitudes de almas) y fue movido a compasión.
2) Orar. Luego oró, como
el medio de resolver el problema de obreros para la Cosecha. “En aquellos días
él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios” (Lc 6:12).
3) Escoger. Después de orar, Él escogió
a los obreros, primero doce, y después setenta, a los cuales, entrenó y envió
al campo a recoger la Cosecha.
Él vio.
Ahora Él quiere que nosotros veamos. "...He aquí os digo: Alzad vuestros
ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega" (Jn 4:35).
Él oró.
Ahora quiere que nosotros oremos. "...Rogad al Señor de la mies que envíe
obreros a su mies" (Lc 10:2).
Él escogió.
Ahora quiere que nosotros escojamos. "Buscad... hermanos... varones de
buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes
encarguemos de este trabajo" (Hch 6:3).
Este plan de
acción es sencillo: Ver, Orar, Escoger, comenzará el proceso del
recogimiento (cosecha de almas).
Nuestro
Lema: ¡Cada Cristiano Es Un Testigo!
Nuestra
Misión: ¡Hacia Afuera, A Donde Está La Gente!
Esta es la
segunda razón por la cual somos ganadores de almas: ¡La Cosecha es realmente
grande!
3. Por qué
Los Obreros Son Pocos
"Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por
nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí" (Is 6:8).
a. Billones
Necesitan Escuchar. El número de las personas que viven en el mundo, aumenta
a una proporción de más de 70 millones por año. Menos de tres millones (un 4%)
de ellas, han sido alcanzadas con el evangelio.
Aproximadamente
un 40% de los habitantes del mundo (2 billones de personas), no han sido
alcanzados con el evangelio. Estas almas están fuera del alcance de una iglesia
auto-reproductora que pueda compartir el evangelio con ellas.
b. Ellas
Estarán Perdidas Sin Cristo. Esas almas sin evangelizar jamás escucharán el evangelio
a menos que usted entre en acción para salir a satisfacer esa “hambre... de oír
la palabra de Dios” (Am 8:11). La movilización y entrenamiento de los ganadores
de almas para que salgan fuera donde están los pecadores, es la única
solución a este dilema.
Miles de
pueblos y aldeas en China, India etc., todavía están esperando que alguien vaya
a contarles acerca del Salvador Jesucristo. Tales personas viven y mueren sin
conocer a Jesús, no porque hayan rechazado el mensaje, sino porque los pasados
2 mil años ningún cristiano ha ido a compartir el evangelio de amor con ellos.
Menos de uno de
cada quinientos líderes de la Iglesia, dedican sus vidas para alcanzar a los
que todavía no han sido alcanzados. Necesitamos una nueva dedicación a los
principios abrazados por el Apóstol Pablo: "Y de esta manera me esforcé a
predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no
edificar sobre fundamento ajeno" (Ro 15:20).
Pablo siempre
estuvo disponible para “anunciar el evangelio en los lugares más allá...”
(2 Co 10:16): en las regiones donde nadie hubiera escuchado aún acerca de
Cristo. Pedro también entendió que: "El Señor no retarda su promesa, según
algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no
queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento"
(2 P 3:9). NO ES LA VOLUNTAD DE DIOS que los hombres perezcan. Ellos perecen
porque nosotros no les hemos llevado el evangelio.
No es de
asombrarse el porqué Pablo era tan apasionado respecto a este asunto. “Velad
debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza
vuestra lo digo” (1 Co 15:34).
Hay tres puntos
importantes:
1) La Iglesia Duerme. Las almas están perdidas porque la Iglesia está
durmiendo. El llamado es: “Velad debidamente...” “...el que duerme en el
tiempo de la siega es un hijo que avergüenza” (Pr 10:5).
2) Es Un
Pecado. Es un PECADO que la gente no conozca acerca de Dios. Somos amonestados:
“...no pequéis; porque algunos no tienen conocimiento de Dios...”.
Este es un
pecado de omisión. “Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”
(Stg 4:17).
3) Es Una
Vergüenza. Este hecho es una causa para la vergüenza (pérdida del pudor). “...Hablo
esto para vergüenza vuestra...” “El que duerme en el tiempo de la siega es hijo
que avergüenza” (Pr 10:5).
El lamento
doloroso de los perdidos, se levanta hasta el Cielo: “Pasó la siega, terminó el
verano, y nosotros no hemos sido salvos” (Jer 8:20). Esta condición peligrosa
existe porque los obreros son muy pocos. “Rogad, pues, al Señor de la mies, que
envíe obreros a su mies” (Mt 9:38). Somos ganadores de almas porque los obreros
son muy pocos.
4. Debido A
La Gran Comisión
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura"
(Mr 16:15). Cada creyente es comisionado y llamado. “Quien nos salvó y llamó
con llamamiento santo... según el propósito suyo y la gracia...” (2 Ti 1:9).
a. Cada
Creyente Tiene Una Responsabilidad. La “Gran Comisión” es para ir, y el “Santo
Llamamiento” para testificar y servir, es la autoridad dada a cada creyente
para dispensar su ministerio. Cada creyente tiene tres ministerios
sacerdotales:
1) Ministrar
Al Señor en oración, alabanza y adoración.
2) Ministrar
Los Unos A Los Otros en unas relaciones cristianas amorosas, en el sostén
financiero y respaldo espiritual;
3) Y
Ministrar Al Mundo (a los incrédulos) por medio de la sanidad de las
enfermedades físicas y emocionales, echando fuera demonios y contándoles las
buenas nuevas: “...que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las
Escrituras” (1 Co 15:3, 4).
Cuando los
creyentes son enseñados a cómo cumplir estos tres ministerios, muchos asumirán
sus privilegios y responsabilidades otorgadas por Dios, y dirán: “...heme aquí
Señor, envíame a mí” (Is 6:8).
b. Un Gran
Privilegio. Cristo no nos dejó un privilegio mayor que el de anunciar el evangelio a
cada criatura.
Esto es lo que
los cristianos primitivos hicieron día y noche. Ellos sanaron a los enfermos,
echaron fuera demonios, predicaron el evangelio de casa en casa, en los
mercados, en las fuentes de las aldeas, en las encrucijadas, en las calles, en
los cultos, en las cárceles y por todas partes que iban.
Ellos no
poseían catedrales o edificios de iglesias elaboradas, para inhibir su
incontrolable gozo de ministrar y compartir las nuevas con los que estaban
ansiosos de recibir a Cristo. Ellos iban afuera, hacia donde estaban los
pecadores para anunciar el evangelio.
Debemos
respirar y vivir con un propósito: para compartir el evangelio con todas las
personas que nos sea posible y utilizando todos los medios.
Usted no tiene
que ser un “ministro ordenado” para predicar el evangelio. Este es el privilegio
de todo creyente. Los cristianos no necesitan un llamamiento especial, para
aceptar el honor que se les ha otorgado de ser embajadores de Cristo.
c. Todo
Creyente Ha Sido Comisionado. Siendo que cada cristiano ha sido comisionado y llamado,
no se necesita un “llamado especial” para ser un ganador de almas. Las
instrucciones de Jesús son claras:
“Así alumbre
vuestra luz delante de los hombres... Ve por los caminos y por los vallados, y
fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa” (Mt 5:16; Lc 14:23). Jesús dijo:
“...predicad el evangelio a toda criatura”.
Si una nación
es 95% cristiana, mientras otra es 95% no cristiana, nuestra alternativa debe
ser alcanzar la nación no cristiana.
Si un campo
pequeño de granos maduros tuviera cien segadores trabajando en él, mientras uno
más grande sólo tiene un obrero, ¿qué campo escogería usted para laborar y
salvar los granos? Deberá escoger el campo donde la necesidad es mayor y donde
los obreros son menos, para suministrar la necesidad.
Si diez
personas estuvieran levantando un tronco, nueve en el extremo menos pesado, y
uno en el extremo más pesado, no sería difícil escoger en qué extremo colocar
ayuda adicional.
d. Dios
Guiará. A medida que usted motiva a sus miembros para orar e ir a los lugares que
necesitan el evangelio, el Espíritu de Dios comenzará a dar dirección a medida
que van. Usted no puede dirigir un barco que está detenido en las aguas.
Necesitamos que esté en movimiento para que el timón pueda dirigir el barco. De
la misma manera sucede con la dirección de Dios.
Pablo iba de
viaje para Asia en cierta ocasión, pero le fue “...prohibido por el Espíritu
Santo... y cuando intentaron ir a Bitinia... el Espíritu Santo no se lo
permitió... Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio
estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos” (Hch 16:6-9).
Esta es la
clase de dirección que usted puede recibir, si es que permanece en una actitud
sensible y alerta en su espíritu. Pablo ya era un apóstol-evangelista que iba a
través de todo su mundo, predicando el evangelio. A medida que iba penetrando a
“otras regiones más allá”, recibió la orden de pasar hasta Macedonia.
Cuando considere algún lugar donde desee ir a sembrar la Palabra, haga esta
oración: Señor, si hay algún campo, área o nación donde Tú quieras que vayamos,
muéstranoslo e iremos. Pero si no quieres, entonces, escogeremos la mejor
oportunidad para segar la cosecha más fructífera, y estaremos allá cosechando
hasta que nos dirijas a otros lugares.
Él ha prometido:
“Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días” (Mt 28:20). Sus órdenes son
bien claras: “POR TANTO, ID... a todas las naciones. Predicad a TODA criatura”.
Tenemos que obedecer las palabras de Cristo, no analizarlas, discutirlas o
teorizarlas, mas ponerlas en práctica.
Somos ganadores
de almas debido a la Gran Comisión que Jesucristo nos dio.
5. Debido A
Las Profecías No Cumplidas Concernientes Al Retorno De Jesús
El retorno de Cristo a la tierra, es la esperanza bienaventurada de millones en
la Iglesia perseguida. Nosotros abrazamos tal esperanza con gozo.
“Si en esta
vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de
todos los hombres” (1 Co 15:19). Esperamos con ansia Su retorno.
a. El
Evangelio Tiene Que Ser Predicado En Todo El Mundo. Pero la mayoría de los que
enseñan esto, no están haciendo nada para hacer posible que Él regrese. Muchos
hasta enseñan que no hay profecías sin cumplir que prevengan Su retorno.
Jesús hizo esto
muy claro: habría ciertas condiciones previas antes de que Él pudiera regresar
por segunda vez a este mundo. Las más importantes de éstas se encuentran en
Mateo 24:14: "Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo,
para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin".
"De cierto
os digo... que se predique este evangelio, en todo el mundo..." (Mt
26:13). "...que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón
de pecados en todas las naciones..." (Lc 24:47). "...y me seréis
testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la
tierra" (Hch 1:8).
En el idioma
griego, el término naciones significa ETHNOS, que se refiere a grupos
“étnicos”. En específico, un grupo étnico es uno gentil o no judío que tiene
una identidad lingüística y cultural común, que los hace diferentes de
cualquier otro grupo de personas en el mundo.
La India tiene
más de 2 mil grupos étnicos en su territorio. Estos varían entre personas
primitivas viviendo en árboles, en las selvas de las montañas del noreste del
país, hasta grupos de personas de la clase alta de la sociedad muy
sofisticados, los bracmánicos (nombre que se le da a los filósofos y sacerdotes
de la India) quienes viven en el interior del país.
La mayoría de
estos grupos de personas, nunca han escuchado el evangelio. La mayoría no
tienen un solo versículo de la Biblia traducido en su idioma.
b. Santos De
Todas Las Naciones. El Apóstol Juan recibió percepción profética del futuro.
Él vio una
gloriosa escena celestial: "Después de esto miré, y he aquí una gran
multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones [grupos étnicos] y
tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del
Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos...
Estos son los
que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han
emblanquecido en la sangre del Cordero" (Ap 7:9, 14).
Este es el
resultado final de la era de la Iglesia. Los millones de redimidos que formarán
la Iglesia (en griego = ecclesia), estarán envueltos en la adoración a Dios
delante de Su trono por toda la eternidad.
Note que ellos
están allá porque fueron raptados de todos los grupos étnicos (naciones) del
mundo. Vinieron de todas las tribus y grupos lingüísticos.
Si Jesús
viniera hoy, la era de la Iglesia concluiría, y nosotros los que le servimos
seríamos “...arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al
Señor en el aire, así estaremos siempre con el Señor” (1 Ts 4:17).
Pero siendo que
hay miles de almas en esos grupos étnicos que todavía no han sido alcanzadas
con el evangelio, Jesús no podría venir hoy.
Si Jesús
viniera antes de que todos los grupos “étnicos” escucharan el evangelio, la
visión que Juan vio no podría ser una verdadera. Tales personas no podrían
estar en el cielo, siendo que no han escuchado el evangelio de salvación.
"Porque
todo aquel que invocare el nombre de Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán
a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han
oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no
fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que
anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!" (Ro 10:13-15).
Esas preguntas
sobrias deben penetrar profundamente en nuestros corazones. Debemos entender
que hay algo que debemos hacer para lograr que el Rey Jesús venga por segunda
vez al mundo.
¿Acaso está
Jesús formulando la siguiente pregunta a los líderes de la Iglesia?...
"Vosotros sois mis hermanos; mis huesos y mi carne sois. ¿Por qué, pues, seréis
vosotros los postreros en hacer volver al rey?" (2 S 19:12).
c. Predicad
El Evangelio A Toda Criatura. La Iglesia está envuelta en hacer muchas cosas buenas.
Pero hemos descuidado la más importante de todas las instrucciones dadas por
Jesús, Su último mandamiento: “Id, predicad el evangelio a TODA criatura”. Este
es el mandato que no hemos CUMPLIDO.
“...Esto era
necesario hacer, sin dejar de hacer aquello” (Mt 23:23). Él nos llamará a
cuentas para ver si hicimos TODO lo que Él nos dijo que hiciéramos.
Millones de
almas todavía mueren sin HABER ESCUCHADO el mensaje. Otros, aun esperan que los
líderes de la iglesia den prioridad a la tarea de llevarles el mensaje de
Jesús, antes que al tiempo, a las personas y al dinero.
La Iglesia
argumenta acerca de la segunda venida de Cristo, cuando miles de tribus y
grupos étnicos no han escuchado de Su primera venida.
Nosotros
insistimos en segundas bendiciones, mientras esas pobres almas olvidadas nunca
han experimentado la primera bendición. Argumentamos acerca de una segunda
porción, mientras que hay multitudes que nunca han experimentado la primera
porción del Espíritu de Dios.
¿Es eso justo?
¿Deberán los que están al frente de la fila recibir un segundo servicio, antes
de que los que están hambrientos en las filas de atrás, hayan recibido el
primer servicio de alimentos?
1) Los
Cristianos Primitivos Fueron Motivados. Tenemos que arrepentirnos de
esta desobediencia y comprometer nuestro tiempo, nuestro pueblo y dinero, a la
tarea de llevar el evangelio a TODA criatura en TODO el mundo.
Este concepto
de ganar almas a fin de lograr que nuestro Rey regrese por Su pueblo, motivó de
tal manera a los cristianos primitivos, que salieron a llevar el evangelio por
testimonio, a través de todo el mundo que ellos conocían.
El mensaje fue
llevado a lo largo del Mar Mediterráneo hasta llegar al Norte de África, cuyos
lugares fueron saturados de lugares de adoración cristiana. A pesar de las
tempestades furiosas, de los peligros del mar, de los riesgos de los viajes
antiguos y todo impedimento concebible, ellos esparcieron el mensaje con
heroísmo sin igual.
2)
Advenimiento De Las Tinieblas Espirituales. Pero algo sucedió después de los
primeros cien años. En lugar de dirigir caravanas de camellos por el sur del
desierto de Sahara hacia las tierras altas y selvas del Continente de África, o
de avanzar hacia el Éste más allá de las barreras montañosas del continente, o
hacia el Norte hacia las tribus paganas de Europa, se interesaron más en
conservar lo que tenían. Fueron negligentes en seguir avanzando hacia las
partes más lejanas de la tierra.
Las disputas
doctrinales superaron el evangelismo (testimonio) personal. Las convenciones
comenzaron a reemplazar el evangelismo de las masas. Las disputas
denominacionales y el poder político vinieron a ser más importantes que el
seguir al Cordero.
Ellos crearon
organizaciones religiosas y las llamaron “La Iglesia”. Tinieblas espirituales
comenzaron a caer. Los mil años temibles y tenebrosos del Oscurantismo (Edad
Oscura) cubrieron a todo el mundo.
Jesús amó tanto
al mundo que murió por él. La iglesia tibia abandonó este mundo ante la
conquista de Mahoma, a la destrucción del poderoso mongol: Gengis Kan y a la
espada asesina de Napoleón.
3) Los
Moravos Oran Y Actúan. Hemos necesitado una cadena de oración durante las 24
horas del día durante más de cien años a fin de quebrantar ese abrazo mortal de
la apatía de la iglesia. Ese ministerio de oración asaltador del Infierno,
comenzó aproximadamente 250 años atrás, a través de la influencia de un
príncipe Bávaro, no muy conocido, ni de gran estima llamado Conde Van
Zinzendorf.
La iglesia
morava, cuyo establecimiento se le acredita a él, desplegó los primeros
misioneros evangélicos de los tiempos modernos.
Los Moravos
oraron con pasión por las almas perdidas de los hombres. Pero ellos no sólo
oraron, sino que tomaron acción para llevarles el evangelio a los perdidos.
Ellos dieron sus mejores jóvenes para que fueran soldados en el ejército del
Señor.
Dos de tales
jóvenes, tuvieron noticias de una isla en el mar del Caribe donde 40 mil
africanos estaban siendo esclavizados. A nadie le era permitido entrar a la
isla a menos que fuera como esclavo.
Dos jóvenes
moravos fueron movidos a compasión por esos esclavos, ellos sabían que los
esclavos perecerían en sus pecados si no iban a llevarles el evangelio.
Así que, los
moravos se vendieron a la esclavitud a fin de alcanzar a los esclavos
africanos. A medida que navegaban desde el Puerto de Hamburgo, Alemania, sus
últimas palabras resonaban a través de las olas del océano: “Vamos a ganar para
el cordero la recompensa de Su sacrificio”.
Ellos creyeron
que podían ayudar a hacer que el Rey volviera por segunda vez al mundo. Ellos
creían que Jesús no podría regresar hasta “... que este evangelio del reino
fuera predicado en todo el mundo por testimonio a todas las naciones”.
4)
Aprendiendo De Los Revolucionarios Políticos. ¿Ha estudiado alguna vez cómo
los revolucionarios políticos han obtenido el control de las naciones?
Ellos infiltran
sus líderes en las montañas, las selvas, los pantanos, etc... y desde esos
lugares, comienzan a ejercer sus influencias sobre las tribus locales. Les
prometen escuelas, trabajos, ayuda para la prosperidad, etc... (Aunque casi
nunca cumplen lo que prometen).
Una vez que se
fortalecen entre esas personas olvidadas, donde las enfermedades y la pobreza
son desenfrenadas, organizan las bandas de guerrillas y comienzan su
hostigamiento. Primero inician su obra en las aldeas, luego en los pueblos,
después las ciudades y finalmente se apoderan de la nación o país.
Estos líderes o
mercenarios políticos van a las personas que la misma Iglesia ha olvidado.
Ellos pagan cualquier precio y hacen cualquier sacrificio para vivir en las
áreas más difíciles.
El mensajero
del evangelio usualmente no está equipado o animado para alcanzar esta clase de
personas. En general, creen que apenas podrían sobrevivir en esas áreas; así
que, las tribus son abandonadas sin Cristo.
Por el contrario, los revolucionarios políticos envían a sus maestros a vivir
completamente pobres y hacen el máximo sacrificio, a menudo dan sus propias
vidas para organizar tales tribus en guerrillas militares para sus propios
propósitos. Lo que la Iglesia no ha hecho, los revolucionarios sí lo han hecho.
La misma gente que ha sido descuidada por la Iglesia, ha venido a ser suelo
fértil para la semilla de la revolución y el derramamiento de sangre. Y por
esos medios, toman naciones completas bajo su control.
Sin embargo,
muchos líderes cristianos enseñan que: “...todas las señales de la venida de
Cristo han sido cumplidas. ¡Ven pronto, Señor Jesús!” Pero las palabras del
mismo Jesús refutan esto con claridad.
“Y es necesario
que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones [etnos]” (Mr 13:10).
Estas Escrituras
nos enseñan lo que tenemos que hacer, y lo que tiene que suceder antes que
Jesús pueda volver otra vez.
"Así que,
arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que
vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a
Jesucristo, que os fue antes anunciado. A quien de cierto es necesario que el
cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas del
pecado..." (Hch 3:19-22).
Cuando
completemos el trabajo que Él nos dio, Jesús volverá para raptar a Su Iglesia.
Esa es la razón por la cual somos ganadores de almas, para hacer que nuestro
Rey retorne al mundo.
6. Porque
Dios Nos Llamará A Rendir Cuentas
Dios amonesta específicamente a Sus siervos a que lleven el mensaje que les ha
dado para los pueblos a quienes han sido enviados, sabiendo que serán llamados
a rendirle cuentas de su éxito o fracaso en tal responsabilidad.
"Hijo de
hombre, yo te he puesto por atalaya a las casa de Israel; oirás, pues, tú la
palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. Cuando yo dijere al impío:
De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea
apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad,
pero su sangre demandaré de tu mano" (Ez 3:17, 18).
"Pero si
el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se
apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por
causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya. A ti, pues,
hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la
palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. Cuando yo dijere al impío:
Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su
camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu
mano" (Ez 33:6-8).
Algunos
maestros de la Biblia dirán que esta amonestación no se aplica a los
cristianos. Insisten en la cuestión de que no hay riesgo alguno para los
creyentes. Aun si pasamos por alto obedecer los mandatos de Cristo,
concernientes a la predicación del evangelio a TODA criatura en TODO el mundo,
tales maestros no ven castigo o consecuencias negativas como resultado de ello.
a. Pablo
Reconoció Su Obligación. El Apóstol Pablo no creyó tal cosa. Él declaró: “Por tanto,
yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos” (Hch
20:26).
¿Por qué estaba
Pablo tan seguro de que sus manos estaban limpias o sin “mancha alguna de la
sangre” de los hombres? Su inocencia fue basada en su obediencia a la Gran
Comisión.
Él dijo:
"...Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo,
desde el primer día que entré en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad, y
con muchas lágrimas... Y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros,
públicamente y por las casas, testificando a judíos y a gentiles acerca del
arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo"
(Hch 20:18-21).
Pablo se había
exonerado a sí mismo. Él afirmó: “... no fui rebelde a la visión celestial”
(Hch 26:19).
Pablo no estuvo
presente cuando Cristo ascendió al cielo. Pasaron varios años antes de que él
tuviera un encuentro con el Cristo resucitado. Cuando se convirtió, Pablo
recibió las instrucciones que recibieron los demás apóstoles en la ascensión de
Cristo.
“Él [Pablo],
temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? y el Señor le
dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer”.
El Señor le
dijo a Ananías que le dijera a Pablo: "...Ve, porque instrumento escogido
me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y
de los hijos de Israel... En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas,
diciendo que éste era el Hijo de Dios" (Hch 9:6, 15, 20).
Pablo no tenía
duda alguna respecto a lo que debería hacer. Él reconoció su deuda: su
obligación de predicar el Evangelio, o sus manos se mancharían con la sangre de
los que se perderían si el no obedecía.
"A griegos
y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí,
pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en
Roma" (Ro 1:14, 15).
Pablo conocía
muy bien la Escritura que dice: “... su sangre demandaré de tu mano”. Él se
aseguró de pagar su deuda, de cumplir con su obligación de predicar el
evangelio, a los que todavía no habían sido alcanzados.
Él pudo
escribir: "...os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como
para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada... para la
obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, con potencia de
señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde
Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo he llenado del evangelio
de Cristo. Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde
Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento
ajeno" (Ro 15:15, 18-20).
Pablo fue a los
perdidos, a los destituidos y a los ignorados de todas partes. Él no quería que
la sangre de los inconversos fuera demandada de sus manos.
b. Captando
La Visión. Un gran ganador de almas escribió: No podemos ganar a todo el mundo solos,
pero estamos envueltos en el evangelismo como si el plan de Dios dependiera de
nosotros solamente.
“Si no podemos
ganar a cada persona, de seguro ganaremos algunas y ministraremos como si la
siega de almas dependiera completamente de nosotros”. “No queremos que
la sangre de los inconversos sea demandada de nuestras manos jamás. ¡Es así de
simple!”
Muchos están
captando la visión del evangelismo mundial. Cristianos de Filipinas están
saliendo para China. Los cristianos de América del Sur que han emigrado hacia
Alaska están ganando almas allá. Los cristianos de Indonesia están ganando los
perdidos en Europa. Los asiáticos están yendo a las islas del Caribe. Somos cristianos
con compasión por los habitantes del mundo.
No permita que
el temor, la incredulidad, los malos entendidos o la crítica, le detengan.
Recuerde: “...no es el critico quien hace la diferencia; ni el que señala cómo
el fuerte tropieza o dónde el hacedor de hazañas pudo haber ejecutado una
mejor”
“El crédito
pertenece a aquel que está en el campo de combate, en acción, cuyo rostro se
ensucia de polvo, que está lleno de sudor, quien yerra el blanco una y otra
vez, quien se dedica a una causa digna, quien conoce el triunfo de los altos
logros de quien muere tratando de alcanzar lo máximo”.
Cuando usted
haya dedicado a su ser, su tiempo, sus recursos financieros, sus jóvenes, a
esta elevada prioridad de llevar el evangelio, entonces "...si tú amonestares
al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, el morirá
por su maldad, pero tú habrás librado tu alma" (Ez 3:19).
Somos ganadores
de almas porque no queremos que la sangre de los pecadores sea demandada de
nuestras manos.
7. Debido A Lo Que Hemos Experimentado
"¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La
cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por
los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios
y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad"
(He 2:3, 4).
a. El
Evangelio Del Reino. Jesús llamó a Su evangelio el evangelio del Reino.
"Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y
predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en
el pueblo" (Mt 4:23).
"Recorría
Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y
predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en
el pueblo" (Mt 9:35).
El evangelio
del Reino, es el evangelio del dominio del Rey. El Rey Jesús siempre demostró
dominio por medio de sanar a los enfermos y echar fuera a los demonios.
A fin de
entender este evangelio, demos una mirada retrospectiva por un momento. Este
dominio fue primero dado a Adán y a Eva en el jardín de Edén.
"Entonces
dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y
señoree... varón y hembra los creó. Y... les dijo: Fructificad y multiplicaos;
llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread... sobre la tierra" (Gn
1:26-28).
Satanás frustró
el plan de Dios muy pronto. Quería usurpar el dominio que Dios le había dado a
Adán y Eva a fin de obtenerlo, él sabía que tenía que hacerlos caer en pecado.
Si lograba tal cosa, la corona del dominio caería de sus cabezas y el cetro
caería de sus manos. Satanás estaría ahí cerca para recogerlos y usurpar el
reinado que le pertenecía legalmente a la humanidad.
Una prueba de
que Satanás usurpó tal dominio, es encontrada en la tentación de Cristo.
"Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los
reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si
postrado me adorares" (Mt 4:8, 9). Para que ésta pudiera ser una tentación
válida, el diablo tenía que hacerle una oferta válida. Si Satanás no hubiera
tenido el dominio (los reinos del mundo) para ofrecerlo a Jesús, no habría
ocurrido la tentación. Es obvio que Satán tenía el dominio y que fue por tal
razón que le hizo la oferta a Jesús.
Jesús había
venido para restaurar el dominio a su justo heredero, la humanidad. Él tendría
que hacer tal cosa por medio de morir en la cruz. Esto le daría entrada libre
al reino de la muerte y del Infierno; mientras estuviera en esos lugares, los
conquistaría y libertaría a sus prisioneros.
David describió
esta lucha épica de Cristo en el Salmo 116:3. "Me rodearon ligaduras de
muerte, me encontraron las angustias del Seol...".
Isaías
describió la predicción de cómo Cristo libertaría a los pecadores de la muerte
y del Infierno en Isaías 28:18. "Y será anulado vuestro pacto con la
muerte, y vuestro convenio con el Seol no será firme...".
Jesús vino
“...para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte,
esto es el diablo” (He 2:14). Jesús dejó a Satanás sin poder. Él le quitó el
dominio que le había usurpado al hombre.
La gran
victoria de Jesús, aparece registrada en Apocalipsis 1:18. "Y el que vivo,
y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y
tengo las llaves de la muerte y del Hades". Siendo que Cristo tiene las
llaves, Él puede controlar las puertas del Infierno y de la muerte.
Cuando Jesús se
levantó de los muertos, Él exclamó: "TODA POTESTAD me es dada en el cielo
y en la tierra... y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin
del mundo" (Mt 28:18, 20). Juan describió los resultados de ese triunfo en
las siguientes palabras: "Y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su
Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén" (Ap
1:6).
Las buenas
nuevas respecto al DOMINIO DEL REY son esas. Jesús es quien posee el DOMINIO
ahora. Él está con nosotros para restaurar tal dominio de vuelta a nosotros.
Ahora somos sacerdotes del Rey. "Mas vosotros sois... real
sacerdocio" (1 P 2:9). Esto significa Sacerdotes del Rey. Por
consiguiente, podemos proclamar las buenas nuevas de que Satanás ya no tiene
dominio. "Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para
testimonio a todas las naciones..." (Mt 24:14).
b. En Palabra
Y Potestad. Este evangelio del Reino, fue el que los apóstoles y discípulos primitivos
proclamaron con poder y demostraciones del mismo. "Y con gran poder los
apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante
gracia era sobre todos ellos" (Hch 4:33).
"Pero
cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios..."
(Hch 8:12).
"Y por la
mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo... Y
los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de
mujeres; tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y
lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de
ellos. Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos
y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados" (Hch 5:12-16).
"Y
habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les
declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde,
persuadiéndoles acerca de Jesús..." (Hch 28:23).
"y ni mi
palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría,
sino con demostración del Espíritu y de poder" (1 Co 2:4).
Este evangelio
del DOMINIO DEL REY es el secreto hacia el éxito en el evangelismo, el
crecimiento de la iglesia, el sostenimiento financiero adecuado, hacia la
solución de la mayoría de los problemas que infectan a la iglesia mundialmente.
Aquellos que
solamente tienen un evangelio de palabra, están en graves problemas. "Pues
nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en
poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre..." (1 Ts 1:5). Debido
a la apostasía (descarrío), la mayoría de la Iglesia rechazó las
manifestaciones sobrenaturales del Espíritu Santo. Ellos predicaron otro
evangelio. "Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que
os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que
haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio
de Cristo" (Ga 1:6, 7).
Si tomamos
todos los puntos de la GRAN COMISIÓN y los practicamos, podemos ganar al mundo
para Cristo. Si negamos el poder del Espíritu Santo y pasamos por alto darle el
debido lugar de Señorío en nuestro ministerio, tendremos muy pocos frutos.
"Y les
dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que
creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será
condenado" (Mr 16:15, 16). La Gran Comisión no se detiene ahí, sino que
continúa:
"Y estas
señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán
nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera,
no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Y el Señor,
después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra
de Dios [en el lugar de dominio]" (Mr 16:15-20).
Capítulo 3
Señales Que Seguirán Al Evangelismo
A. LAS
SEÑALES Y MARAVILLAS HAN SIDO DADAS PARA CONFIRMAR LA PALABRA
A medida que usted predica el evangelio, es importante recordar que una de las
razones principales por las cuales el Espíritu de Dios ha sido dado, es para
confirmar Su Palabra a través de los Dones del Espíritu.
1. En El
Antiguo Testamento
Elías levantó de los muertos milagrosamente al hijo de la viuda, quien declaró:
"...Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es
verdad en tu boca" (1 R 17:24).
2. En El
Nuevo Testamento
"Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando
la palabra con las señales que la seguían" (Mr 16:20).
Jesús dijo:
"Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para
testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin" (Mt 24:14).
El término
griego "para testimonio", en el versículo citado anteriormente, es
traducido: "maturión", que significa "algo evidente, con
pruebas, con evidencia". En otras palabras, algo para verificar su
autenticidad. Jesús estaba diciendo que el evangelio sería predicado con algo
para verificar su autenticidad, y esa es la razón por la cual tenemos los Dones
del Espíritu Santo.
3. Mostraron
La Aprobación De Dios Del Ministerio De Cristo
"Jesús Nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las
maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de
él" (Hch 2:22).
"Mas yo
tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio
para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el
Padre me ha enviado" (Jn 5:36).
"Cuando
vino a Galilea, los galileos le recibieron, habiendo visto todas las cosas
[milagros] que había hecho en Jerusalén, en la fiesta; porque también ellos
habían ido a la fiesta" (Jn 4:45).
4. Verifica
El Respaldo De Dios Sobre Su Ministerio
"Testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y
diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad"
(He 2:4).
B. LOS
RESULTADOS MILAGROSOS EN LA SALVACIÓN DE LOS INCRÉDULOS
1. Pedro Sana Un Cojo (Hch 3:1-11)
A medida que Pedro y Juan iban para el templo a orar, Pedro fue impulsado por
Espíritu para sanar a un cojo. Este evento atrajo personas a escuchar la
predicación del Apóstol (v 12-26), y finalmente, muchos recibieron al Señor.
"...muchos
de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era
como cinco mil" (Hch 4:4).
2. El
Apóstol Ora Por Poder (Hch 4:29-31)
Una vez que probaron las maravillas sobrenaturales, los apóstoles oraron para
predicar la Palabra osadamente y para realizar más señales y maravillas.
"Y ahora,
Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen
tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y
prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. Cuando hubieron orado, el
lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu
Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios" (Hch 4:29-31).
3. Los
Apóstoles Ejecutan Señales Y Maravillas (Hch 5:12-16)
"... y hacían muchas señales y prodigios en el pueblo" (v 12).
"... y los
que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de
mujeres" (v 14).
4. Felipe
Ejecuta Milagros (Hch 8:5-8)
Versículo 6: "y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que
decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía".
5. Pedro
Sana A Eneas (Hch 9:32-35)
Eneas había estado paralítico por ocho años, y después que Pedro le sanó,
muchos creyeron en Cristo.
"Y le
vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron
al Señor" (v 35).
6. Pedro
Resucita A Dorcas De Los Muertos (Hch 9:36-42)
Una mujer cristiana llamada Dorcas fue levantada de los muertos en la ciudad de
Jope y muchos creyeron en Jesús.
"...Esto
fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor" (v 42).
7. Elimas El
Mago Quedó Ciego (Hch 13:6-12)
El Espíritu otorgó los Dones del Espíritu a Pablo (Palabra de Sabiduría o
Ciencia y Palabra de Conocimiento o Discernimiento), lo cual, ayudó a que el
procónsul fuera salvo.
"Entonces
el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina
del Señor" (V 12).
C. LAS
SEÑALES Y MARAVILLAS NO GARANTIZAN LA PERMANENCIA DEL FRUTO
No hay garantías de que alguien siga a Jesús aun después de que haya
experimentado personalmente Su poder milagroso.
Jesús se movía
poderosamente con señales y maravillas, pero confesó su desilusión respecto a
que la mayoría de las personas que lo seguían, lo hacían por razones
equivocadas.
Estaban más
interesados en comer de los panes y los peces, que en hacer de Jesús el Señor
de sus vidas. (Jn 6:26).
Recuerde, fuera
de las decenas de miles de personas que contemplaron a Jesús realizar milagros,
prácticamente ninguno le acompañó durante las horas amargas de la crucifixión.
Aun en Pentecostés, solamente un remanente de 120 discípulos (Hch 1:15) se
congregó a orar, aunque 500 habían visto personalmente al Cristo resucitado (1
Co 15:6).
1. Solamente
Uno Creyó (Lc 17:12-19)
Jesús se fue a una aldea y sanó a 10 leprosos, pero solamente uno de ellos
regresó a expresarle las gracias y a glorificar a Dios. Aunque sus vidas habían
sido milagrosamente tocadas por Dios, 90% de ellos se iban por sus caminos,
indispuestos a rendir sus corazones para seguir al Hijo de Dios.
2. Algunos
Creyeron, Otros No Creyeron (Hch 14:1-7)
Pablo y los otros discípulos continuaron predicando osadamente, y Dios
confirmaba sus palabras con señales y maravillas.
"Por
tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el
Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se
hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios" (v 3).
Aun con las
señales y maravillas, algunos creyeron y otros no.
"Y la
gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban con los judíos, y otros con
los apóstoles" (v 4).
El pueblo
quería apedrearlos: "...los judíos y los gentiles, juntamente con sus
gobernantes, se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos" (v 5).
"Habiéndolo
sabido, huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a toda la región
circunvecina, y allí predicaban el evangelio" (vs 6, 7).
Los discípulos
fueron "guiados por el Espíritu" (después de casi ser apedreados)
para que se fueran de aquel lugar particular y predicaran en otros lugares.
"Aconteció
en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal
manera que creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de griegos"
(14:1).
Pablo y otros
salieron a predicar el evangelio y muchas personas creyeron a la Palabra.
"Mas los
judíos que no creían excitaron y corrompieron los ánimos de los gentiles contra
los hermanos" (v 2).
Los incrédulos
provocaron al pueblo para que se opusieran a ellos.
D. LAS
SEÑALES Y MILAGROS COMPRUEBAN LA PALABRA DE DIOS
1. Una Historia De La Vida Real
La historia que sigue, ilustra lo que sucedió en la vida de un joven misionero-evangelista
en búsqueda de la efectividad en las "señales que han de seguir en el
evangelismo".
a. Fracaso
En India. Hace muchos años, un joven misionero cristiano y su esposa salieron para la
India. Ellos no entendían el mensaje de las Escrituras citadas anteriormente.
No entendían los milagros por la fe. Dirigieron varias almas a Cristo, pero
fueron un fracaso en general.
Cuando
predicaron a Jesucristo, los hindúes le aceptaron amablemente en teoría como
otro dios agregado a sus varios millones de otros dioses, pero ningún cambio
fue visto en sus vidas.
Los musulmanes
argumentaban: "¿Cómo sabe usted que Jesucristo es el hijo de Dios o que
Dios le levantó de los muertos?" Ellos sostenían que: "Él fue un buen
hombre, pero no el Hijo de Dios, y ciertamente no resucitó de los
muertos".
Ellos afirmaban
que el Corán es la Palabra de Dios y que Mahoma fue el profeta de Dios.
Esta pareja
joven declaró que la Biblia es la Palabra de Dios y que Jesucristo era Su Hijo.
"Compruébelo", decían los Musulmanes. "Lo probaremos. Examinen
estos versículos; observen lo que dicen". Comenzaron a leer la Biblia a
los musulmanes.
"¡Oh,
no!", replicaron ellos; "esa no es la Palabra de Dios. Eso no prueba
nada. Nuestro Corán es la palabra de Dios".
¿La BIBLIA? o
¿el CORÁN? ¿Cuál es la palabra de Dios? ¿Cómo podían probarles que la Biblia
era la Palabra de Dios? No podrían sin la manifestación de milagros.
Así que,
ansiaban que ocurriera una experiencia como de las que leemos en la Biblia.
"Y con gran poder los apóstoles daban testimonio [maturion = algo
evidente, una prueba] de la resurrección del Señor Jesús" (Hch 4:33).
Ellos
regresaron a su país natal, enfermos, desanimados y quebrantados en el
espíritu. A pesar de todo eso, no se rindieron. Se pusieron a ayunar y oraron
por la salvación de las masas que no han tenido el privilegio de escuchar el
evangelio. ¿Cuál fue la respuesta?
b. Una
Visión De Jesús. El desanimado misionero cuenta su propia historia: Una mañana a las seis de
la madrugada, fui despertado y vi a Jesucristo de pie en nuestro cuarto. Al
contemplarlo, quedé como muerto. No podía mover ni un dedo, ni de mis manos, ni
de mis pies. Agua comenzó a correr de mis ojos, aunque no estaba consciente de
si era llanto.
No sé cuanto tiempo resistí Su mirada penetrante, antes que desapareciera, ni
tampoco cuanto tiempo pasó hasta que pude moverme de la cama. Me moví como pude
hasta el piso con el rostro hacia abajo y permanecí postrado ante Él hasta la
tarde.
Cuando caminé
fuera del cuarto ese día, fui un hombre nuevo. ¡Había conocido a Jesús! Él no
era meramente una religión. Estaba vivo y era un personaje real. ¡Le vi! Lo
hice Señor de mi vida.
Desde ese día,
lo que la gente diga o piense, no es lo que importa. Descubrí al Cristo
viviente y lo hice Señor de mi vida.
Después de esa
experiencia, un hombre de Dios vino a nuestra ciudad predicando y ministrando a
los enfermos. Nosotros presenciamos cientos de conversiones y de milagros de
sanidades, fui abrumado por lo que vi.
Parecían como
10 mil voces arremolinadas sobre mi cabeza diciendo: "Usted puede hacer
eso. Eso fue lo que Jesús hizo. Eso fue lo que Pedro y Pablo hicieron. Eso
comprueba que los métodos bíblicos son para hoy. Usted puede hacerlo".
Sabía que podía
hacerlo. En otras palabras, sabía que Cristo podía hacerlo en y a través de mí.
Sabía que Él nunca cambia.
c. Cruzadas
De Evangelismo De Las Masas:
1) El Caribe. Así que, nos fuimos tras los inconversos. Volamos a Jamaica. En trece
semanas, más de 9 mil almas aceptaron a Cristo; 90 ciegos fueron sanados; más
de 100 sordomudos recibieron sanidad. Cientos de otros milagros tomaron lugar
como "...ayudándoles el Señor y confirmando la Palabra con las señales que
la seguían" (Mr 16:20).
Luego, salimos
para Puerto Rico. Las cruzadas fueron aun mayores. ¡Fueron masivas! Nuestro
mensaje fue simple. La gente caía a la realidad. Ellos creyeron "...porque
veían las señales que hacía en los enfermos" (Jn 6:2).
Después
viajamos a Haití. Sucedió lo mismo en este país. Las multitudes eran demasiado
inmensas para acomodarlas en algún edificio; se extendían por todas las
carreteras y avenidas.
El siguiente
país visitado fue Cuba. En este tiempo, comenzó a verse como algo más que una
visitación espiritual espontánea en unos cuantos países, comenzó a ser como un
patrón.
Tales cruzadas
habían sido anunciadas a través de todo el mundo.
Pero la
tradición es fuerte en la iglesia. Ministros con muy buenos testimonios
comenzaron a prepararnos y a consolarnos para el fracaso inevitable. Se nos
dijo que de seguro no podíamos esperar que todas esas victorias espirituales
fueran a obtenerse en todos los lugares.
Algunos nos
aconsejaron que de tiempo en tiempo, Dios preordena esos grandes eventos, pero
que no podían ser un patrón.
Se nos dijo que
estuviéramos preparados para derrotas así también como para triunfos, que
vendrían porque Dios obra de esa manera, a fin de que no vayamos a llenarnos de
arrogancia.
Todo esto
sonaba tradicional para nosotros y no aceptamos sus palabras. Estábamos
convencidos de que la Gran Comisión que Jesús dio era para "todas las
naciones, y para toda criatura". Él prometió que estas señales seguirían a
"los que creyeran", y nunca mencionó una excepción "hasta el fin
del mundo".
Creíamos que
cualquier persona, en cualquier nación en el mundo entero, creería cuando viera
los milagros. Parecía lógico para nosotros que si predicamos el evangelio,
Cristo lo confirmaría con milagros. Nosotros nos paramos firmes sobre este
hecho.
No estábamos
preocupados por el fracaso entonces, y todavía no lo estamos. Creemos en el
éxito. Cristo nunca fracasó. Su Palabra nunca falla. El evangelio nunca falla.
Cuando llegamos a Cuba, los líderes espirituales nos aconsejaron concerniente a
la sabiduría del equilibrio y paciencia, que no deberíamos esperar una gran
cruzada evangelística en Cuba, como la que habíamos experimentado en Jamaica y
en Puerto Rico. Su lógica afirmaba que ya "Jamaica era tradicionalmente
cristiana. Por supuesto que Puerto Rico había sido influenciado tanto por los
Estados Unidos que la oposición religiosa no era un factor en su
territorio".
"Pero acá
en Cuba", dijeron ellos, "las personas son radicales en su tradición
religiosa cristiana. Puede que acá no tengan el mismo éxito".
A pesar de
todos aquellos avisos, resultó que las personas son exactamente las mismas
cuando el evangelio del Reino de Dios es predicado.
Una procesión
organizada por cien líderes cristianos de la iglesia tradicional, marchó por
las calles para avisar al público contra el concurrir a nuestra cruzada masiva;
no obstante, decenas de miles concurrieron y miles se entregaron al Señor; cada
cruzada conducida en cada una de las ciudades de Cuba tuvo gran éxito.
2)
Venezuela. Después salimos hacia Venezuela. Todavía recuerdo el consejo que recibimos
allá: "Oh, es diferente aquí. En Cuba y Puerto Rico, la oposición
religiosa no es tan grande porque las gentes son influenciadas por los Estados
Unidos; aquí están en el continente de América del Sur. Ustedes podrían ser
apedreados hasta la muerte por la gente de la iglesia tradicional".
Venezuela fue
exactamente como Cuba. Multitudes de personas creyeron. Miles fueron salvas. No
hubo diferencia alguna.
3) Japón. Luego, viajamos hacia
Japón. Cuando supieron que íbamos en camino, nos escribieron muchas cartas
deprisa diciéndonos: "No vengan acá. Japón es muy difícil. Los milagros no
son para esta tierra. Japón procura solamente el conocimiento académico. Ellos
miran a sus antepasados como su recurso o fuente espiritual. Demasiadas de sus
religiones tienen cultos de sanidad. Nosotros los cristianos no queremos que
nuestra religión sea identificada con esos sanadores. Además, los milagros
nunca convencerán a los japoneses de que Cristo es el Hijo de Dios".
Otros dijeron:
"Japón es budista y sintoísta (especie de culto de los antepasados). Usted
no está acostumbrado a predicarles. Las personas en el hemisferio occidental
son fáciles de alcanzar. Ya ellos creen en la Biblia. Ellos creen que Jesús es
el Hijo de Dios, que su sangre fue derramada por nuestros pecados, pero los
japoneses jamás creerán tal cosa. No tendrán el mismo éxito acá. Estas personas
no son emocionales. De seguro que no responderán".
El patrón del
éxito en nuestras cruzadas parecía amenazar el mismo fundamento de las
tradiciones de la iglesia en Japón, la cual, demostró ser muy inefectiva.
En ese tiempo,
era algo poco común el ir a una nación a predicar al aire libre en los lugares
públicos, y cosechar miles de almas repetidas veces. Los tradicionalistas
decían que tenía que ser emocionalismo. Los conversos de ese nuevo evangelismo
de masas no durarían.
Los misioneros
y líderes de iglesias en el último siglo (1800), nunca lo hicieron de esa
manera. Ellos trabajaron pacientemente durante años a fin de conseguir unos
cuantos conversos, pero los tales, eran sólidos y genuinos en sus creencias.
Así que, muchos pensaron que el evangelismo de masas era algo superficial y que
no soportaría la prueba del tiempo.
Un pastor en
India me dijo: "He ministrado aquí durante cinco años y nunca he ganado un
alma para Cristo. Ese es el estilo de vida en la India. Hay que tener mucha
paciencia".
Un patrón
revolucionario parecía estar tomando forma. Instintivamente, las mentes
tradicionales rechazan cualquier cosa nueva que amenace con reemplazar las
normas y posiciones instituidas y aceptadas de la Iglesia.
Es evidente que
Dios quería mostrar a Su pueblo en todas partes, que no hay excepciones en el
evangelismo. Jesús quería que todos supieran que Su Gran Comisión demostraría
ser efectiva en todas las partes donde el evangelio fuera proclamado con fe
viva y acciones obedientes.
No todos los
líderes de la Iglesia en Japón fueron pesimistas y negativos. Algunos
escribieron: "Vengan por aquí y ayúdenos. Los conceptos teológicos
modernos acerca de Cristo, nunca pueden salvar a los japoneses. ¡Ellos
necesitan ver milagros!".
Todavía
recuerdo la lógica de un pastor bautista que escribió: "Japón está lleno
de falsos cultos de sanidades. Los japoneses tienen que ver lo que es real.
Nuestras iglesias modernas carecen del poder de hacer milagros. Vengan y
ayúdenos. Ustedes tienen lo que necesitamos para ganar esta vasta nación de
personas".
Nosotros
aceptamos el reto y Japón demostró ser exactamente como Jamaica, Cuba y
Venezuela. Cuando ellos vieron los milagros, los japoneses gritaron, lloraron y
se arrepintieron con más emoción que la jamás vista en todos los lugares ya
visitados.
Fuimos al
corazón histórico y religioso de Japón, Kyoto. Allá, en un extenso campo cerca
del área del pueblo, miles escucharon el evangelio. Un promedio de 44
sordomudos reclamó la sanidad en esa primera cruzada. Muchos grandes milagros
fueron obrados por el poder de Dios.
Aquellos
sintoístas y budistas actuaron exactamente del mismo modo que los jamaiquinos y
cubanos. Miles creyeron en Cristo. Los japoneses respondieron como las demás
naciones que visitamos anteriormente.
4)
Tailandia. Fuimos a Tailandia, la monarquía budista fuerte del Sureste de Asia.
Alguien dijo: "Esta no será como Japón. Los budistas japoneses han sido
influenciados por la ocupación posterior a la guerra. Los japoneses son
sensibles ante la influencia de los americanos, pero acá en Tailandia tenemos a
los budistas de la vieja guardia. Ellos nunca han sido gobernados por un poder
extranjero; de seguro que no prestarán atención a los extranjeros".
Cuando
ministramos por primera vez en Tailandia, había menos de una docena de personas
en todo el país que habían recibido un bautismo apostólico en el Espíritu
Santo. Aun esos líderes bautizados en el Espíritu, no eran entusiastas tocante
a la proclamación del evangelio en los lugares públicos. Eso era una violación a la cultura tailandesa.
Un método como
ese parecería demasiado agresivo para cualquier comunidad en Tailandia. Ellos
son una comunidad de personas muy serena y sensible. Cualquier método o
acercamiento a ellos, deberá estar en armonía con su equilibrio tradicional.
No hay
necesidad de decir que cuando los habitantes de Tailandia vieron los milagros:
los ciegos viendo, los paralíticos caminando, los leprosos limpios y los sordos
oyendo, su reacción no fue diferente a la de los japoneses, los venezolanos,
los cubanos, los portorriqueños o la de los jamaiquinos. Ellos recibieron al
Cristo viviente y comenzaron a seguirle con gran entusiasmo.
Hoy, hay miles
de cristianos llenos del Espíritu a través de toda Tailandia. Muchos ministros
ganadores de almas han florecido en su territorio, como edificadores de
iglesias grandes y fuertes.
5)
Indonesia. Cuando ministramos por primera vez en Java, Indonesia, el 95% de la
población era musulmana. En nuestro viaje alrededor del mundo, habíamos
escuchado cuán difícil eran los musulmanes de alcanzar. Ellos no creen que
Jesús es el Hijo de Dios o que Dios le levantó de los muertos.
Nosotros
recordamos cuán inútiles nos sentimos para convencer a los habitantes de la
India. Sin embargo, cuando llegamos a la ciudad capital de Java, las cosas eran
diferentes. Sabíamos cómo teníamos que creer en milagros.
La primera
noche que prediqué a la multitud, efectué algo poco usual al final del mensaje.
Les dije que no esperaba que aceptaran a Jesucristo a menos que Él les
demostrara que estaba vivo por medio de la realización de milagros. Expresé mis
sentimientos respecto a que un Cristo muerto no podría hacerles ningún bien.
Enfaticé el
hecho de que Jesucristo fue confirmado como el Hijo de Dios por medio de los
milagros que realizó 2 mil años antes, y que si Él estaba vivo hoy, entonces,
Dios confirmaría tal hecho mediante la operación de milagros y maravillas en su
presencia.
Ellos conocían
acerca del Jesús histórico. Habían escuchado que fue un hombre bueno, y profeta
de obrar sanidades y milagros. Ellos sabían que había sido crucificado, y
estaban convencidos de que la enseñanza cristiana de Su resurrección fue falsa.
Sólo hay un
mensaje para los musulmanes: Si Jesucristo está vivo, deje que Él haga los
milagros que hizo antes de que fuera crucificado. Si está muerto, no los podrá
realizar. Si resucitó, de seguro que los hará.
Llamé a los
sordos y les dije que iba a orar en el nombre de Jesús. Si Cristo está muerto,
su nombre no tiene ningún poder. Si está vivo, entonces, hará las mismas obras
que hizo antes de morir sobre la cruz.
El primer
hombre que pasó fue un sacerdote musulmán de aproximadamente 55 años de edad;
vino usando su Fez (especie de gorro de lana usado en el oriente) color negro,
indicando que había sido peregrino a la ciudad musulmana reverenciada: La Meca,
en Arabia. Nació totalmente sordo de uno de sus oídos y nunca había escuchado
ni un sonido por él.
Le testifiqué
acerca de Jesucristo, luego, le dije como iba a orar. Le expliqué que Dios nos
estaba contemplando desde el cielo. Le testifiqué que Dios había levantado a Su
Hijo de los muertos, y que Él quería que todos los pueblos del mundo supieran
que Jesús estaba vivo, y que demostraría la verdad de Su resurrección por medio
de realizar un milagro en él.
Después le dije
a la audiencia: "Si este hombre no oye después de que haya orado por él en
Su nombre, pueden catalogarme como un predicador falso y seguir creyendo que
Jesús está muerto. Pero si su oído está restaurado, entonces, quedará
comprobado que Cristo resucitó, pues un Cristo muerto no puede realizar tal
milagro".
Le miré y le
dije: "Para que sea conocido que Jesucristo es el Hijo de Dios, que Dios
le levantó de los muertos, que solo a través de Él y la sangre que derramó,
podemos recibir salvación y vida eterna, que sea hoy conocido en conformidad
con la Escritura que la oración de fe sanará al enfermo, y que su oído una vez
sordo, quedará sano en el Nombre de Jesucristo. ¡Amén!".
Toda la audiencia
suspiró cuando el sacerdote musulmán testificó que podía escuchar cada susurro
y hasta el tic tac de un reloj.
Miles
levantaron sus manos esa noche indicando su deseo de aceptar a Cristo como su
Salvador. Cuán diferente fue esto del bochorno que sufrimos al tratar de
convencer a los musulmanes en la India siete años antes.
Los musulmanes
fueron exactamente como los japoneses. Cuando vieron la prueba de las buenas
nuevas, de que Jesucristo estaba vivo, entonces, creyeron.
El cristiano
sin milagros no puede demostrar que Jesús está vivo. Deje a un lado los
milagros del cristianismo y todo lo que le queda es otra religión muerta.
Los musulmanes
o mahometanos saben que su profeta Mahoma está muerto, pero nosotros creemos
que Cristo nuestro Salvador vive. Cuando eso es probado con milagros, sus
seguidores abandonan al profeta muerto para seguir a Aquél que vive para
siempre. Sin milagros, no hay prueba.
Esta es la
razón por la cual Jesús comisionó a todo creyente a predicar por todo el mundo,
prometiendo que señales sobrenaturales seguirían: "en todas las
naciones... hasta el fin del mundo". Él sabía que siempre se necesitarían
milagros para convencer al mundo de que Jesús está vivo.
Cuando estuvimos en la India como jóvenes misioneros, los musulmanes nos
retaron: "pruébenos que su Cristo vive".
Nos sentíamos
inútiles y avergonzados. Teníamos que salir de la India o aceptar la posición
de los que creían la "fidelidad y paciencia sin resultados" era una
virtud. No podíamos aceptar tal "status quo" (posición relativa o
manera de ser).
Pero en
Indonesia, la cosa fue muy diferente.
Una noche en
aquella gran campaña, un joven sacerdote musulmán, un verdadero fanático,
comenzó a subir los escalones hacia la plataforma con enojo, con el propósito
de interrumpir mi predicación. Daisy, mi esposa, lo vio venir y lo interceptó
cerca de la escalera.
Él dijo:
"Ese hombre es falso. Jesús está muerto, Él no es el Hijo de Dios.
Permítame hablar a la audiencia acerca de Mahoma, el verdadero profeta de
Dios".
Mi esposa trató
de razonar con él, pero estaba demasiado emocional.
Finalmente,
ella dijo: "Escuche, soy cristiana y esto es lo que voy a hacer.
Interrumpiré a mi esposo con una sola condición: Usted y yo iremos juntos hasta
el micrófono. No discutiremos. Demostraremos qué profeta es el verdadero y
quién está vivo por medio de llamar a alguien que esté completamente ciego a
subir a la plataforma".
"Usted ora
por el ciego en el nombre de su profeta Mahoma ante toda la audiencia. Si él
recibe la vista, nosotros creeremos en su profeta".
"Si no hay
milagro alguno, entonces, yo oraré por el ciego en el nombre de Jesús. Si él
recibe la vista, entonces, usted y su pueblo sabrán que lo que dice la Biblia
acerca de Cristo, es cierto: que Él es el Hijo de Dios y que Dios le levantó de
los muertos para ser el Salvador del mundo".
El joven
sacerdote musulmán rehusó el reto de mi esposa. Dio media vuelta y se marchó
furioso. Esto fue lo que no pudimos hacer en la India como jóvenes misioneros.
6) Parte
Norte De La India. Finalmente, experimentamos el gozo de regresar al Norte de la India unos
catorce años más tarde, a la misma ciudad donde habíamos fracasado tan
miserablemente. Volvimos a la ciudad universitaria del Lucknow, donde no
habíamos podido demostrar a los hindúes y musulmanes que Jesucristo es el Hijo
viviente y resucitado de Dios, el Salvador del mundo.
En esta
ocasión, hubo una gran diferencia: de 20 mil a 40 mil personas concurrieron a
los terrenos del gran estadio.
Predicamos que
"Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre" (He 13:8). Luego,
oramos. Los sordos escucharon; los cojos anduvieron; los ciegos vieron; los
leprosos fueron limpiados; y miles aceptaron a Cristo.
Jesús se estaba
mostrando a Sí Mismo a la India a través de nosotros. Nuestra búsqueda de la verdad
había tenido buenos dividendos. Fue de esa manera que Cristo quiso que el
evangelismo mundial fuera llevado a cabo.
"Cristo se
presentó vivo con muchas pruebas indubitables" (Hch 1:3).
Un joven hindú,
estudiante de la universidad, se puso de pie ante toda la multitud y comenzó a
ridiculizar todas las cosas. Cuando oramos, Jesucristo se le apareció de
repente vestido de púrpura. Él abrió Sus manos y le mostró sus cicatrices de
los clavos diciéndole:
"He aquí
mis manos, yo soy Jesús".
El joven cayó a tierra, llorando, temblando y arrepentido de sus pecados.
Luego, pasó corriendo hacia uno de los micrófonos y con lágrimas bañado su
rostro, relató lo que había visto urgiendo a su pueblo a creer en Jesús.
¡Cuán diferente
había sido esta vez, de lo que había sido catorce años antes en nuestra
cruzada! Con la demostración de milagros, la India había sido exactamente igual
a las demás naciones.
7) África. El siguiente continente
fue África, donde demostramos también que las personas son las mismas donde quiera.
Durante treinta
años un pordiosero musulmán se había arrastrado por el suelo en África,
paralizado por la polio. Él se arrastró a sí mismo como pudo hasta entrar al
auditorio donde conducíamos la cruzada. Escuchó el evangelio y a medida que
creía en Jesucristo, recibió la sanidad instantáneamente. Caminó a empujones
entre la multitud y subió a la plataforma para mostrarse a sí mismo y a la
multitud en cuanto al milagro que había recibido.
Mientras
permanecía sobre la plataforma derramando lágrimas, exclamó: "Jesucristo
tiene que estar vivo, de otra manera, ¿Cómo podría haberme sanado? Mahoma está
muerto, pero Jesús vive. Mírenme. Ustedes me conocen. He sido limosnero en
vuestras calles. Pero ahora puedo caminar. ¡Miren! ¡Jesús vive!".
¿Qué sermón mayor
que ese podría ser predicado? Era exactamente como si el libro de los Hechos
pudiera ser representado otra vez en nuestra época.
Hemos visto que
los habitantes alrededor del mundo quieren a Cristo. Ellos buscan la realidad y
la creen cuando reciben la prueba de que Jesús está vivo y es real.
Dios creó a los
seres humanos iguales. Todos han sido formados para que sirvan a Dios.
Instintivamente le buscan. Esa es la razón por la cual cada tribu sin
evangelizar, practica alguna clase de religión ritual en busca de Dios.
El evangelio,
en términos simples y directos - no explicado, mas proclamado - "...es
poder de Dios para salvación a todo aquel que cree" (Ro 1:16).
Las personas
quieren el evangelio. Nuestra tarea es predicarlo, testificarlo, contarlo, confesarlo
por todas partes a las multitudes o a las personas individuales, en los lugares
públicos o en los hogares privados. Ellas desean lo que nosotros tenemos. Es
por eso que somos ganadores de almas, por las cosas que hemos visto y oído.
Capítulo
4
El Cristiano Verdadero: Cómo Ser Salvo
Introducción
Como podemos
ver, solamente hay dos clases de predicadores u obreros cristianos: los
negativos y los positivos, los que dudan y los que creen.
Algunos piensan
que si predican en las calles nadie les escuchará, y que los transeúntes se
burlarán de ellos; que cualquier literatura que distribuyan, será arrojada a
tierra y pisoteada; que les cerrarán las puertas en la cara. Esa es una actitud
negativa en comparación con una oportunidad muy positiva.
Nosotros
creemos que cuando predicamos en las calles, las multitudes se congregarán a
nuestro alrededor, esforzándose en escuchar nuestro mensaje; que los
transeúntes se deleitarán en ver un cristiano testificando en público.
Nosotros
creemos que cuando distribuimos literatura evangélica, será recibida con ardor,
atesorada y leída.
Creemos que
cuando tocamos a las puertas, encontraremos familias que nos darán la
bienvenida, enfermos que necesitan sanidad, problemas que necesitan soluciones,
corazones y oídos atentos al consejo y solícitos de las oraciones de un
cristiano realmente dedicado y con una fe viva. Este es el enfoque positivo, y
la verdad es que tiene buenos resultados.
Somos ganadores
de almas y hemos comprobado alrededor del mundo, en cada circunstancia
concebible, que las personas quieren a Cristo, pero están muy poco interesadas
en otra religión. Ellos anhelan buscar a Dios para la salvación y para la vida
eterna; no obstante, desprecian las normas religiosas sin vida.
Saben que son
creados a imagen y semejanza de Dios, desean caminar con Él y nunca están
satisfechos hasta que no encuentran a Jesucristo, quien es el Camino, la Verdad
y la Vida (Jn 14:6).
Con un promedio
de 60 millones de personas sin alcanzar y agregadas a nuestra generación cada
año: almas buscando la luz y la vida, nuestra prioridad es testificar, predicar
el evangelio, producir herramientas que ganen almas para Cristo. Esa es nuestra
prioridad, hasta que Cristo regrese. Esta es la séptima razón por la cual somos
ganadores de almas.
Siéntase libre
para reimprimir lo siguiente y utilizarlo en ganar almas. Esta sección es
especialmente preparada para los siguientes grupos de personas:
• Para los que
no están seguros de su propia salvación, o de los que no han nacido de nuevo; o
• Para los que no saben si son cristianos genuinos; o
• Para los que simplemente han aceptado una religión, se han unido a una
iglesia y, mentalmente, han aceptado la Biblia sin experimentar el nuevo
nacimiento.
• Sobre todo, presento este capítulo a usted que no es salvo o convertido y lo
sabe.
La Biblia dice
que podemos "... conocer que hemos pasado de muerte a vida" (1 Jn
3:14). Lo siguiente le ayudará a conocer, por sobre cualquier duda, que ha
experimentado este milagro interno de la nueva vida en Cristo. De seguro que
tomará lugar en usted mientras lee esto con reverencia y una fe simple.
Si ya es
cristiano, entregado a la tarea de ganar almas, esta sección puede servir como
guía para ayudarle a mostrar a otros cómo experimentar el milagro del nuevo
nacimiento.
A. ¿QUÉ
SIGNIFICA SER SALVO?
Quiero decirle el cómo puede ser salvo del Infierno, salvo de sus pecados,
salvo de la muerte, salvo de las enfermedades y salvo del mal. La Biblia dice:
"Palabra
fiel y digna... que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los
pecadores..." (1 Ti 1:15).
Volvemos a leer: "Porque no envió Dios a su Hijo al mundo, para condenar
al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él" (Jn 3:17).
Pedro dijo:
"Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo" (Hch
2:21).
Usted puede ser
salvo hoy. Esto es lo que usted necesita: Ser salvo, conocer a Jesucristo como
su Salvador personal.
Pero, ¿qué
significa ser salvo?
1. Ser
Nacido De Arriba
Ser salvo significa nacer de arriba (el nuevo nacimiento del Espíritu), venir a
ser un hijo de Dios.
Jesús dijo:
"Os es necesario nacer de nuevo" (Jn 3:7). Esto significa que tenemos
que experimentar un nacimiento celestial o espiritual, lo opuesto a su
nacimiento natural o terrenal. Este es el nacimiento milagroso.
Cuando usted lo
invita, Cristo entra a vivir con usted en su corazón. Él le hace una nueva
criatura cuando viene a morar en su vida. Esto no es como aceptar una religión
más, sino la aceptación de Cristo como Salvador personal. Él es una persona, no
un filósofo. Es real, no algo teórico.
Cuando usted se
casa, acepta a su esposo o esposa en su vida. Usted no acepta la "religión
matrimonial", sino que recibe a otra persona: su compañero (a).
Cuando usted es
salvo por medio de recibir a Cristo, no obtiene la religión cristiana. Usted
recibe una persona, al Señor Jesús. Mi conversión fue una experiencia tan
definida como lo fue mi matrimonio. En ambas ocasiones, recibí a otra persona
en mi vida.
La Biblia dice
de Jesucristo: "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su
nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Jn 1:12).
¡Qué
maravilloso poder recibir el nuevo nacimiento y formar parte de la familia real
de Dios! Usted nació una vez el nacimiento físico en el pecado, un hijo de
pecado, un sirviente del diablo. Ahora Cristo dice: "Os es necesario nacer
de nuevo" (Jn 3:7). Es necesario convertirse, ser salvo, transformado y
hecho una nueva criatura.
2. Los
Pecados Son Perdonados
Ser salvo significa que sus pecados ya fueron perdonados.
La Biblia dice:
"El perdona todas tus iniquidades" (Sal 103:3).
El ángel dijo:
"Y llamarás su nombre JESÚS: porque Él salvará a su pueblo del
pecado" (Mt 1:21).
Dios declara:
"Yo soy el que guardo tus rebeliones" (Is 43:25). "Y nunca mas
me acordaré de sus pecados y transgresiones" (Hch 10:17).
"Cuanto
está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras
rebeliones" (Sal 103:12).
3. Recibimos
Vida Nueva
Ser salvo significa recibir una familia y descendencia espiritual nueva.
Pablo dice:
"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; Las cosas viejas
pasaron; He aquí todas son hechas nuevas" (2 Co 5:17).
Eso es
exactamente lo que sucede cuando Cristo le salva. Una conversión toma lugar y
los antiguos deseos, hábitos y enfermedades pasan. Todas las cosas son hechas
nuevas; usted recibe una vida nueva, una nueva naturaleza, una salud nueva,
nuevos deseos, nuevas ambiciones, y una nueva vida en Cristo.
Él dijo:
"He venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia"
(Jn 10:10).
4. Recibimos
Paz
Ser salvo significa recibir paz. Jesús dijo: "La paz os dejo, mi paz os
doy; yo no os la doy como el mundo la da" (Juan 14:27). También declaró:
"Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz" (Jn 16:33). La
paz real viene únicamente con el perdón y salvación de Cristo. Mientras esté en
pecado, nunca tendrá paz en su alma. La Biblia dice: "No hay paz, dijo mi
Dios, para los impíos" (Is 57:21).
a. Dos
Clases De Paz
1) La Paz De Dios. La paz DE Dios es esa sensación de seguridad, de quietud y de que todo
está bien. Usted sabe que Dios está en control y no siente temor. ¡Ese es el
maravilloso estado de paz!
"Y la paz
de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y
vuestros pensamientos en Cristo Jesús" (Fil 4:7). "Mas el reino de
Dios es... justicia, y paz, y gozo en el Espíritu Santo" (Ro 14:17).
2) Paz Con
Dios.
La paz CON Dios es bastante diferente. "Justificados pues por la fe,
tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo" (Ro 5:1).
Como pecadores,
éramos enemigos de Dios viviendo en rebelión contra Su voluntad y propósitos.
Estábamos en guerra contra Él. "...siendo enemigos, fuimos reconciliados
con Dios por la muerte de su Hijo..." (Ro 5:10). "Y a vosotros
también, que erais... enemigos... haciendo malas obras, ahora os ha
reconciliado" (Col 1:21).
Cristo hizo la
paz por nosotros con Dios. Él hizo lo que era necesario para reconciliarnos con
Dios y hacernos amigos. Cuando somos salvos, recibimos la paz DE Dios como
resultado de tener paz CON Dios. "Porque él es nuestra paz, que de ambos
pueblos hizo uno..." (Ef 2:14).
5. Comunión
(Confraternidad) Con Dios
Ser salvo significa tener comunión (confraternidad, amistad, correspondencia,
camaradería) con Dios.
Usted fue
creado a semejanza de Dios; así que, puede caminar y platicar con Él. Sin
embargo, sus pecados lo separaban de Él. En tal estado, en lugar de tener
amistad con el Padre, usted le temía. El pensamiento de afrontarle algún día,
le causaba terror. Sus pecados le condenaban y creaban en su vida la sensación
de culpabilidad ante el Creador.
Únicamente
Cristo puede salvarle de sus pecados. Él limpiará cada mancha que tenga y le
volverá a traer con un registro completamente limpio, como si nunca hubiera
pecado.
Entonces,
podría decir como el Apóstol Juan: "...nuestra comunión verdaderamente es
con el Padre, y con su Hijo Jesucristo" (1 Jn 1:3). El ser
"...amigo... más unido que un hermano" (Pr 18:24).
Ninguna persona
fue creada para vivir una vida de pecado y enfermedades, fuimos creados para
andar con Dios. Pero el pecado nos separó del Creador.
"Pero
vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y
vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír" (Is
59:2).
Pero:"Porque
esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de
los pecados" (Mt 26:28).
"Si
confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados,
y limpiarnos de toda maldad" (1 Jn 1:9).
B. USTED
PUEDE SABER QUE ES SALVO
Juan dijo: "Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida..." (1
Jn 3:14). Hay muchas cosas en este mundo que tal vez usted nunca sepa, pero de
seguro que puede saber que posee la vida de Cristo en su ser. Puede saber que
ha sido salvo, que ha nacido de nuevo.
El decir:
"No estoy seguro si soy salvo", es cuando un marido o mujer declara:
"No estoy segura si soy casada".
El decir:
"Creo que soy salvo; trato de estarlo, pero no estoy seguro al
respecto" Es como decir: "Creo que estoy casado; trato de estarlo, pero
no estoy seguro al respecto".
Jesús dijo:
"El que creyere [al evangelio] y fuere bautizado, será salvo" (Mr
16:16).
Pablo dijo:
"Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu
corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo" (Ro 10:9).
Estas
Escrituras prometen que usted: "Será salvo". Sígalas, haga lo que
dicen, y tendrá la certeza de que ha recibido a Cristo, de que ha pasado de
muerte a vida: de que es salvo. Esto no es aceptar una religión más: esto es un
cristianismo vivo: la vida de Cristo.
1. ¿Qué Es
Un Cristiano Real?
Según la Biblia, un cristiano real es una persona que:
a. Ha
Reconocido El Pecado. Tal persona ha venido a Dios como un pecador perdido;
b. Ha
Aceptado A Jesús. Por fe, ha aceptado al Señor Jesucristo como Salvador personal, y se ha
abrazado a Él como Señor y Maestro;
c. Ha
Confesado A Jesús. Ha confesado a Cristo como Señor ante el mundo;
d. Desea
Agradar A Jesús. Está luchando por agradarle en todo, día por día.
C. LOS SIETE
PASOS HACIA LA SALVACIÓN:
Si usted no está seguro de haber aceptado personalmente a Jesucristo en su
corazón como Señor y Maestro, entonces, siga los siguientes siete pasos en
oración:
1. Reconozca
Que Es Un Pecador
"Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios"
(Ro 3:23).
"Si
decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos" (1 Jn
1:8).
2. Sienta
Verdadero Pesar Y Arrepentimiento Por Sus Pecados
"Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al
cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí,
pecador" (Lc 18:13).
"Porque la
tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación" (2 Co
7:10).
3. Confiese
Sus Pecados A Dios
"El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se
aparta alcanzará misericordia" (Pr 28:13).
"Si
confesamos nuestros pecados a él, él es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Jn 1:9).
4. Abandone
Sus Pecados
"Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase
a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será
amplio en perdonar" (Is 55:7).
"El que
encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta
alcanzará misericordia" (Pr 28:13).
5. Pida
Perdón Por Sus Pecados
"Quien perdona todas tus iniquidades" (Sal 103:3).
"Venid
luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la
grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí,
vendrán a ser como blanca lana" (Is 1:18).
6. Crea Que
Dios Le Salva Por Su Gracia
Gracia significa favor inmerecido, favor que el hombre no se merece, recibiendo
lo opuesto de lo que usted se merece.
"Porque
por gracia [favor inmerecido] sois salvos por medio de la fe; y esto no de
vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe" (Ef
2:8, 9).
7. Consagre
Su Vida Entera A Cristo
"Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis
vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro
culto racional" (Ro 12:1).
Luego, vaya y
cuéntele a otros acerca de Cristo. "A cualquiera, pues, que me confiese
delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en
los cielos" (Mt 10:32).
"Mas vosotros
sois linaje escogido... para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó
de las tinieblas a su luz admirable" (1 P 2:9).
D. ACEPTE A
CRISTO AHORA MISMO
"Hoy es el día de salvación" (2 Co 6:2). No algún otro día, sino
ahora mismo, ¡en este mismo día!
"He aquí
ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación" (2 Co 6:2).
¡No algún otro tiempo, mas ahora mismo!
"Buscad a
Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el
impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el
cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en
perdonar" (Is 55:6, 7).
Si todavía no
ha aceptado al Señor Jesucristo como su Salvador personal, Él está esperando su
oración. Así que, antes de que usted haga cualquier otra cosa, busque un lugar
a solas con Dios donde no sea perturbado. Arrodíllese y lea u ore esta oración
al Señor en voz alta:
1. La
Oración Para Ser Salvo
Amado Padre Celestial, vengo ante Ti para recibir el don que has prometido en
la Biblia, el don de la vida eterna. Reconozco que he pecado contra Ti, merezco
morir por mis pecados porque Tú dijiste: "la paga del pecado es
muerte".
Creo que en tu
gran misericordia y amor por mí, Tu enviaste a tu Hijo Jesucristo para morir en
la cruz, para sufrir el castigo de la muerte por mis pecados. Yo soy quien
debería pagar la culpa por mis propios pecados, pero Jesús me amó tanto que
pagó mi culpa, sufriendo hasta morir por mí en mi lugar.
Después de
morir sobre la cruz por mis pecados, creo que resucitó de los muertos, para
vivir para siempre como mi Salvador.
Siento gran
pesar por mis pecados, los cuales, me han separado de tus bendiciones. Me
vuelvo de todo corazón de mi estilo de vida pecaminoso para tornarme a Ti; te
pido que me perdones de todos mis pecados.
Aquí mismo y
ahora, doy la bienvenida a Jesucristo a mi corazón y le acepto como mi Salvador
del pecado, del Infierno y del poder del diablo. Acepto a Cristo como Señor de
mi vida. Ahora mismo dedico mi vida a Su servicio y agrado. Acepto el pacto
(promesas) ofrecido por tu Hijo Jesucristo.
Ahora, Señor
Jesús, quiero platicar contigo. Tú has dicho que: "...si voy a Ti, Tú me
recibirás, que no me echarás fuera". Por lo tanto, yo vengo a Ti con todo
mi corazón para buscar la salvación para confiar solamente en la sangre que Tú
derramaste por mis pecados. Estoy seguro que Tu no me rechazarás, sino que me
recibirás ahora mismo.
Tu has dicho:
"Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu
corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo" (Ro 10:9).
Creo con todo
mi corazón que Tú eres mi Señor y que te levantaste de los muertos. Te confieso
aquí y ahora mismo como mi Maestro, Salvador y mi Señor. Te recibo ahora mismo
en mi corazón por fe.
Debido a que Tú
moriste por mí, sufriendo la condena que yo debí haber sufrido, estoy
consciente de que mis pecados jamás pueden condenarme de nuevo. Tú pagaste el
precio completo por mi redención.
Puesto que la
Biblia dice: "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su
nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Jn 1:12), creo que
en estos momentos Tu me das poder para ser tu hijo.
Creo que Tú me
perdonas ahora mismo. Tu preciosa sangre me lava de todos mis pecados. Tú
fuiste herido por mis transgresiones y molido por mis iniquidades. El castigo
que debo recibir fue puesto sobre Ti. Sé que he sido perdonado. Muchas gracias,
Señor.
Desde ahora en
adelante, leeré Tu Palabra y haré lo mejor que pueda para seguirte y agradarte
en todo lo que piense y diga. Soy un cristiano real ahora, un representante de
Jesucristo sobre la tierra. Ahora sé que soy salvo.
Como un acto de
fe, registre su pacto con Jesús por medio de firmar su nombre al extremo del
pacto que sigue.
2. Decisión
Y Pacto
Hoy he leído el cristianismo real. He aprendido lo que significa ser salvo. He
tomado sinceramente los siete pasos bosquejados aquí y he orado reverentemente
la oración.
He recibido a
Jesucristo en mi propia vida. Ahora soy una nueva criatura. Entrego mi vida para
hacer lo mejor que pueda para agradar a Dios en todo lo que piense y haga. Con
Su gracia y ayuda, compartiré a Jesucristo con los demás, dependiendo de Él
para que me guarde, por Su gracia he hecho esta decisión hoy, en el Nombre de
Jesús.
Firmado: . _______________________________
.
Fecha: .
_________________________________.
|
Hay un
tiempo, no sabemos cuándo; Existe una
línea invisible para nosotros, El pasar
tal límite es morir, La
conciencia puede que todavía esté tranquila, |
Pero en esa
frente Dios ha puesto Él siente
que todo está bien O, ¿Dónde
está esa línea misteriosa Una
respuesta de los cielos repite, |
Capítulo 5
Ideas Prácticas Para Ganar Almas
A. ORE POR
AQUELLOS QUE USTED DESEA GANAR
La intercesión es el camino que lleva a ganar almas. Ninguna iglesia puede
prosperar sin esta obra. La ley de la vida demanda reproducción: "Pues en
cuanto Sión estuvo de parto, dio a luz sus hijos" (Is 66:8).
Jesús
intercedió y estuvo de parto por mí. "Por cuanto derramó su vida hasta la
muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de
muchos, y orado por los transgresores" (Is 53:12).
Usted comienza
a preocuparse espiritualmente por un hombre, cuando empieza a orar por él.
"Siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros"
(Fil 1:4). "Siempre orando por vosotros" (Col 1:3).
B. HAGA
CONTACTO CON AQUELLOS QUE QUIERE GANAR
"Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías
(que traducido es, el Cristo)" (Jn 1:41).
Con Cristo vino
el énfasis de buscar a los perdidos. "Porque el Hijo del Hombre vino a
buscar y a salvar lo que se había perdido" (Lc 19:10). El movimiento del
cristianismo en este mundo, está basado, según la Escritura, sobre el contacto
personal. Cualquiera que realmente conoce a Jesús, en realidad buscará que
otros también le conozcan.
El secreto está
en las palabras de Andrés: "...hemos encontrado..." La búsqueda de
satisfacción en el alma de un hombre, es completada en el conocimiento vivo de
Jesucristo. El evangelismo personal es compartir ese descubrimiento. "Y le
trajo a Jesús" (Jn 1:42).
¿Cómo es
logrado esto? Cristo expone la respuesta. "Venid en pos de mí, y os haré
pescadores de hombres" (Mt 4:19). Un amor por Cristo produce amor hacia la
humanidad.
C. ELIMINE
LAS OBJECIONES; CONTESTE LAS PREGUNTAS
1. Algunas Preguntas / Excusas Y Sus Respuestas
a. Pregunta: ¿Qué Es Pecado?
Respuesta: Pecado es la violación de la Ley de Dios (1 Jn 3:10).
Todo lo que no
es moralmente correcto, es pecado (1 Jn 5:17).
La incredulidad
es pecado (Jn 16:8, 9).
Las
indulgencias cuestionables son pecado (Ro 14:23).
El errar el
blanco es pecado. Eso es lo que la palabra griega para pecado significa:
"errar el blanco" (Ro 3:23).
El
incumplimiento del deber es pecado (Stg 4:17).
b. Pregunta:
¿Por Qué Permite Dios La Maldad En El Mundo?
Respuesta: La libertad para escoger es el gran don que el Creador le otorgó a la raza
humana. "A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra
vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la
maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia" (Dt
30:19). Este versículo bíblico nos enseña que Dios le da al hombre libre
albedrío para que escoja la vida o la muerte, la bendición o la maldición, pero
le urge a que escoja la vida.
El pecado se
originó en el hombre, no en Dios. Él previene el dominio del pecado. (Ro 6:14).
Dios ha
provisto a Sus expensas, el remedio para el pecado. "Mas Dios muestra su
amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por
nosotros" (Ro 5:8).
"El que no
escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no
nos dará también con él todas las cosas?" (Ro 8:32).
c. Excusa:
Mis Pecados Son Pequeños, Así Que, ¿Por Qué Preocuparme?
Respuesta: Porque cualquier pecado produce tormento. "No hay paz para los malos,
dijo Jehová" (Is 48:22).
Porque
cualquier pecado le separa de Dios (Is 59:2).
Porque
cualquier pecado le esclaviza (Jn 8:34).
Porque
cualquier pecado termina en muerte (Ro 6:23).
Porque
cualquier pecado excluye el alma del Cielo (1 Co 6:9).
d. Excusa:
No Soy Un Pecador; Soy Tan Bueno Como Usted
Respuesta: Tiene usted razón. Usted es tan bueno como yo, y tal vez mejor. Pero
considere esto. Sólo se necesita decir una mentira para ser un mentiroso;
solamente un homicidio para ser un homicida. De igual manera, sólo se necesita
un pecado para ser un pecador. "Porque cualquiera que guardare toda la
ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos" (Stg 2:10).
"No hay
justo, ni aun uno... todos pecaron..." (Ro 3:10, 23). Y Dios dice:
"Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna
en Cristo Jesús Señor nuestro" (Ro 6:23).
No soy salvo
por que sea mejor que usted. Soy salvo por que pedí y recibí el perdón de mis
pecados y transgresiones. ¿No querría usted hacer lo mismo?
e. Excusa:
No Puedo Dejar De Pecar
Respuesta: La salvación es una alternativa de vida o muerte. "Os digo: No; antes
si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente" (Lc 13:3).
Usted no puede
vivir de una manera y morir de otra. "Porque el que siembra para su carne,
de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del
Espíritu segará vida eterna" (Ga 6:8; Ap 21:8).
Usted no puede
dejar de pecar con sus propias fuerzas. "Así que, si el Hijo os libertare,
seréis verdaderamente libres" (Jn 8:36). "Todo lo puedo en Cristo que
me fortalece" (Fil 4:13).
Cristo puede
alcanzarle en el lugar exacto donde esté (He 7:25).
f. Excusa:
Soy Un Pecador Muy Grande
Respuesta: Jesús vino para salvar a todos los pecadores. El Apóstol Pablo había matado
cristianos inocentes, con todo, escribió: "Palabra fiel y digna de ser
recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores,
de los cuales yo soy el primero" (1 Ti 1:15).
¿Son sus
pecados rojo escarlata? "Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si
vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si
fueren rojos como el carmesí [escarlata], vendrán a ser como blanca lana"
(Is 1:18).
¿Está usted
perdido? "Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se
había perdido" (Lc 19:10).
¿Se siente
usted debilitado? "Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo
murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo,
pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para
con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Ro
5:6-8).
Jesús no echará
fuera a nadie que desee venir a Él. (Jn 6:37).
Dios no hace
excepciones en Su oferta de salvación. "Y que de todo aquello de que por
la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel
que cree" (Hch 13:39).
El homicidio es
perdonable. El ladrón penitente que pendía de la cruz confesó sus pecados y fue
perdonado (Lc 23:43).
La blasfemia es
un pecado perdonable también. Pablo había sido un blasfemo, pero cuando se
convirtió fue perdonado (1Ti 1:13).
El adulterio es
un pecado perdonable. La mujer samaritana recibió salvación (Jn 4:18).
Uno de los
registros maravillosos del perdón, se encuentra en 1 Corintios 6:9-11.Pablo
hace una lista de todos los pecados de los cuales los corintios habían sido
perdonados.
"¿No
sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los
fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que
se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los
maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais
algunos; mas ya habéis sido lavados , ya habéis sido santificados, ya habéis
sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro
Dios".
La persona que
pide perdón de corazón sincero, jamás se marchará sin recibirlo. "Deje el
impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el
cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en
perdonar" (Is 55:7).
"Venid
luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la
grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí,
vendrán a ser como blanca lana" (Is 1:18). Lea también Hechos 10:43.
Pablo era un
gran pecador, pero obtuvo salvación (1 Ti 1:12-16). Las siguientes Escrituras
adicionales pueden ser usadas: Mateo 9:13; Hebreos 7:25; Lucas 23:39:43.
g. Excusa:
Jesucristo Es Únicamente Uno De Los Grandes Hombres De La Historia
Respuesta: "El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a
Dios..." (Fil 2:6). El fue sentenciado a muerte por reclamar tal verdad
(Mt 26:63-65). Su resurrección fue la prueba máxima de esta reclamación:
"Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era
imposible que fuese retenido por ella" (Hch 2:24).
La grandeza
moral de Su vida sobrepasa cualquier cosa en el registro. "Pues si digo la
verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?" (Jn 8:46).
Nadie ha
influenciado la historia tanto como Cristo (Lc 2:34). Tenemos la repetición de
los testimonios de las experiencias personales. "Ya no creemos solamente
por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente
éste es el Salvador del mundo, el Cristo" (Jn 4:42).
Existe el reto
franco de probar Su divinidad por sí mismo. "El que quiera hacer la voluntad
de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia
cuenta" (Jn 7:17).
h. Excusa:
Hay Demasiados Hipócritas
Respuesta: Los hipócritas están perdidos. Si usted permite que los hipócritas le
impidan ser salvo, de seguro que pasará la eternidad en el Infierno con ellos.
Además, usted
tiene que ser más pequeño de lo que oculta detrás. Si esconde detrás a un
hipócrita, tiene que ser más pequeño que él.
Podría utilizar
las siguientes Escrituras: Zacarías 13:6; Hechos 1:16; Hebreos 12:2; Hechos
17:30,31; Ro 14:12; Mt 7:1-5; Romanos 2:16 y 1 Samuel 16:7.
i. Excusa:
Dios Es Injusto
Respuesta: ¿Quién es Dios? ¿Quién es usted? Toda injusticia es pecado. ¿Acaso está
usted acusando a Dios de pecado?? Él es tan justo que nunca demanda dos pagos
por una deuda. Jesús pagó la deuda de sus pecados sobre la cruz, la deuda
completa. Por lo tanto, cuando acepta a Cristo, no tiene que pagar la deuda de
su pecado.
j. Excusa:
La Gente Se Burla
Respuesta: Es mejor dejar que se burlen o rían, que ver a Dios dando la última
carcajada. "También yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando
os viniere lo que teméis" (Pr 1:26).
Descarte los
compañeros o amigos impíos. "No entres por la vereda de los impíos, ni
vayas por el camino de los malos El camino de los impíos es como la oscuridad;
No saben en qué tropiezan" (Pr 4:14, 19).
No te
avergüences de Cristo. "A cualquiera, pues, que me confiese delante de los
hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y
a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante
de mi Padre que está en los cielos" (Mt 10:32,33).
k. Excusa:
Tengo Miedo A Las Persecuciones
Respuesta: Es una cobardía negar a Jesucristo. "Pero los cobardes e incrédulos,
los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y
todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre,
que es la muerte segunda" (Ap. 21:8).
"Porque el
que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y
pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la
gloria de su Padre con los santos ángeles" (Mr 8:38).
Tan poco es
pedido por lo que se nos da de vuelta. "Pues tengo por cierto que las
aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que
en nosotros ha de manifestarse" (Ro 8:18).
Es todo o nada.
"Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos
negará" (2 Ti 2:12).
Cuando usted se
une a una compañía selecta, tiene la oportunidad de la vida para realizar algo
que vale la pena.
"Bienaventurados
seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os
vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre.
Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en
los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas" (Lc 6:22,23).
Él no le pide
que haga algo por Él, que Él no haya hecho por usted (He 12:2).
l. Excusa:
Ahora No Puedo
Respuesta: Cada vez que usted dice que no, le será más difícil decir que sí. El día y
la hora son hoy. "He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día
de salvación" (2 Co 6:2).
Buscad a Jehová
mientras pueda ser hallado. El tardarse al respecto, es una decisión por el camino
equivocado. "Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros
corazones" (He 4:7).
Mañana es el
día en el cual el hombre ocioso trabaja, el ladrón viene a ser honesto, el
borracho es sobrio, etc. Mañana es un período que no se encuentra en ningún
lugar, excepto, quizás, en el calendario del necio. El llamado de Dios no es un
llamado para mañana, sino para hoy.
m. Excusa:
Creo Que Dios Es Demasiado Bueno Como Para Condenar A Alguien
Respuesta: Eso no es lo que dice la Biblia. "Por tanto, no se levantarán los
malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque
Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá"
(Sal 1:5, 6).
Dios coloca su
salvación o condenación sobre su aceptación o rechazo de Jesucristo. (Jn
12:48).
No es Dios quien es duro. Es el corazón del ser humano que se endurece.
"Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti
mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de
Dios" (Ro 2:5).
Cada agencia de
Dios procura dirigirle hacia el arrepentimiento (2 P 3:9).
n. Excusa:
¿Cómo Puedo Reconciliar La Doctrina Del Infierno Con El Dios Cristiano De La
Salvación?
Respuesta: "Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí,
malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles" (Mt
25:41). Dios preparó el Infierno para el diablo y sus seguidores. Si usted
sigue al diablo, vivirá en tal lugar con él por la eternidad.
"Para que
tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por
transgresión, para irse a su propio lugar" (Hch 1:25). El lugar para los
transgresores es el Infierno.
"El Señor
no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es
paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos
procedan al arrepentimiento" (2 P 3:9). Dios no quiere enviar ningún alma
al Infierno. Él desea que todos se arrepientan y se salven.
"¿Quiero
yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus
caminos?" (Ez 18:23). Aquéllos que se tornan del pecado a Cristo,
disfrutarán de la vida ahora y de la vida eterna en el futuro.
"E irán
éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna" (Mt 25:46).
"Hijo,
acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero
ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado" (Lc 16:25).
"¡Serpientes,
generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del Infierno?"
(Mt 23:33).
"Temed más
bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el Infierno" (Mt
10:28).
o. Pregunta:
¿No Tiene La Biblia Inconsistencias Y Contradicciones En Ella?
Respuesta: ¿Dónde están? La Biblia es revelación. "Porque mis pensamientos no
son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como
son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que
vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos" (Is
55:8,9).
La Biblia es un
libro cerrado para un corazón cerrado. "Muchos serán limpios, y
emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de
los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán" (Dn 12:10).
"Pero el
hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para
él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir
espiritualmente" (1 Co 2:14).
Ciertamente hay
misterios encerrados en la Palabra de Dios. Pedro dice de los escritos de
Pablo: "Casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas;
entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e
inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia
perdición" (2 P 3:16-18).
Conózcale, y
conocerá Su Libro.
p. Pregunta:
¿Cómo Puedo Saber Que Hay Un Dios?
Respuesta: Existen tres recursos que podemos utilizar para contestar esta pregunta:
Primero, hay
una Biblia. "Escudriñad las Escrituras, porque ellas dan testimonio de
mí" (Jn. 5:39).
Segundo, está
la Creación. No puede haber una Creación sin un Creador.
Pablo dice que
aquellos que nunca han tenido una Biblia podrían aun conocer a Dios a través de
la Creación. "Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios
se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad,
se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por
medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa" (Ro. 1:19, 20).
Tercero, por la
existencia del hombre. "Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna
y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él
memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?" (Sal 8:3, 4). Así
como Dios tiene memoria del hombre, la humanidad tiene una cavidad formada por
Dios que únicamente Él puede llenar.
Algunas tribus
primitivas dejaron asombrados a los antropólogos con relación a cómo deberían
ser catalogados, si como animales o como humanos. Ellos crearon una prueba:
¿Tendrán objetos de adoración? Si los tenían, eran entonces humanos. Los
animales no adoran. Únicamente el hombre fue creado a la imagen y semejanza de
Dios y sólo él tiene conciencia de su Creador. Estas tres fuentes son
evidencias claras de la existencia de un Creador. Ninguna de ellas vino por
casualidad o por accidente.
q. Pregunta:
¿Por Qué Necesito La Sangre?
Respuesta: Esta es la ley eterna de la redención creída por todas las civilizaciones,
y hallada entre todos los pueblos. "Porque la vida de la carne en la
sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por
vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona" (Lv
17:11).
Jesús murió por
usted y por mí (Mt 26:28).
Alguien tenía
que llevar mis culpas y tomar mi lugar, ya que: "...sin derramamiento de
sangre, no hay remisión de pecados" (He 9:22).
Él padeció la
muerte en mi lugar. Así que, El llevó el castigo supremo por mis pecados (Ro
5:9,10).
Se necesitó el
precio más grande del universo. "Sabiendo que fuisteis rescatados de
vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con
cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo,
como de un cordero sin mancha y sin contaminación" (1 P 1:18,19).
r. Excusa:
No Veo Mal Alguno En Los Entretenimientos Mundanos.
Respuesta: El enfoque cristiano a esta pregunta debe ser siempre positivo, no
negativo. En lugar de preguntar: "¿Qué mal hay en tal cosa?" Debería
preguntar: "¿Qué bien hay en eso?"
"Y todo lo
que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor
Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él" (Col 3:17).
"Si, pues,
coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios"
(1 Co 10:31).
"Todas las
cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas,
mas yo no me dejaré dominar de ninguna" (1 Co 6:12).
Como cristiano,
soy responsable de usar mi cuerpo y mi mente para la gloria de Dios (1 Co
6:19,20).
En el Nuevo
Testamento hay amonestaciones firmes: "Si alguno destruyere el templo de
Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros,
santo es" (1 Co 3:17).
"Por lo
cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo
inmundo; y yo os recibiré" (2 Co 6:17).
"Profesan
conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes,
reprobados en cuanto a toda buena obra" (Tit 1:16). Mi
objetivo debe siempre ser dar mi máximo para Su Gloria (2 Ti 2:4).
D. VIVIENDO LA VIDA CRISTIANA
Después de dar todos los pasos bosquejados arriba en el Capítulo 4: "El
Cristiano Verdadero: Cómo Ser Salvo", usted necesita enseñar al recién
convertido lo siguiente, a fin de que continúe su nueva vida con éxito como
discípulo de Jesús.
1. Gócese
Públicamente
Dé su testimonio para Cristo. Cuéntele a otros lo que Él ha hecho por usted.
"Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu
corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón
se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación" (Ro
10:9,10). Lea también Mateo 10:32, 33.
2.Solicite
El bautismo En Agua
Este es el testimonio exterior de la transformación ocurrida en el interior.
"El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será
condenado" (Mr 16:16). El bautismo sin creer no tiene valor alguno.
"Porque
somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que
como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también
nosotros andemos en vida nueva.
Porque si
fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo
seremos en la de su resurrección" (Ro 6:4, 5).
En el bautismo
en agua nosotros "enterramos" nuestra antigua vida de pecado y
emergemos fuera de la tumba para caminar en novedad de vida con Cristo.
3. Lea La
Biblia
La Biblia, la Palabra escrita de Dios, es la fuente de su fe. "Estas cosas
os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que
sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de
Dios" (1 Jn 5:13). Lea también Romanos 10:17, Salmo 119:105.
4. Hable Con
Dios En Oración
La oración es platicar con Dios. La vida es sostenida por medio de la unión y
comunión (Ef 6:18; Stg 4:2).
"Y esta es
la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su
voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que
pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho" (1 Jn
5:14, 15).
5. Resista
La Tentación
La tentación no es pecado. El pecado ocurre cuando usted se rinde a la
tentación. "Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando
haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a
los que le aman. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de
Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino
que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y
seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el
pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Amados hermanos
míos, no erréis" (Stg 1:12-16).
"Porque no
tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades,
sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar
misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro" (He 4:15, 16).
6. Haga
Restitución
Su culpa desapareció porque fue perdonado de sus pecados. Ahora, puede
demostrar su recién descubierta fe a otros, por medio de hacer restitución a
aquéllos que tal vez haya ofendido o hecho algún mal cuando era un pecador.
"Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad
de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo
devuelvo cuadruplicado" (Lc 19:8). "Y por esto procuro tener siempre
una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres" (Hch 24:16).
7. Dé A Dios Las cosas Que Le Pertenecen
Comience a diezmar (dar el 10% de sus ingresos netos) para sostener a la
Iglesia inmediatamente. "¿Robará el hombre a Dios?... Traed todos los
diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice
Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y
derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde" (Mal 3:8,10).
Lea también 1 Corintios 16:2.
8. Concurra
A Una Iglesia Regularmente
Asóciese inmediatamente con el pueblo de Dios (He 10:25). "Vino a Nazaret,
donde se había criado; y en el día de reposo* entró en la sinagoga, conforme a
su costumbre, y se levantó a leer" (Lc 4:16). "El primer día de la
semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba..."
(Hch 20:7).
9. Estudie
El Manual Para Creyentes Nuevos De Este Libro
"Escudriñad las Escrituras; porque... ellas son las que dan testimonio de
mí" (Jn 5:39).