Posición Doctrinal
Reconociendo que existen diferentes puntos de vista al interpretar la Biblia y
después de llevar a cabo una exhaustiva investigación sobre las doctrinas de las
diversas denominaciones cristianas (ver apéndice 1), presentamos nuestra
posición eclesiástica para las diferentes doctrinas que enseña la Palabra de
Dios.
I. DOCTRINA ACEPTADA POR LA IGLESIA NUEVA VIDA.
1.1
La Divina Inspiración de las Escrituras
Las Escrituras, ambas, el Antiguo y el Nuevo Testamento, han sido verbalmente
inspiradas por Dios y son la revelación de Dios a los hombres.
Son, además, las infalibles y autoritativas reglas de fe y de conducta.
Pasajes bíblicos:
-
1 Tesalonicenses 2:13
-
2 Timoteo 3: 15-17
-
2 Pedro 1:21
1.2
El único y verdadero Dios
El único y verdadero Dios se ha revelado Él mismo como el eterno “Yo Soy”, el
Creador de los cielos y la tierra; y el Redentor de la humanidad.
Dios se ha revelado también a sí mismo como manteniendo los principios de
relación y de asociación como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Pasajes bíblicos:
-
Deuteronomio 6:4
-
Isaías 43: 10-11
-
Mateo 28:19
-
Lucas 3:22
1.3
La Deidad del Señor Jesucristo
El Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios.
Las Escrituras declaran:
-
Su nacimiento virginal:
Mateo 1:23; Lucas 1:31, 35
-
Su vida sin pecado: Hebreos
7:26; 1 Pedro 2:22
-
Sus milagros: Hechos 2:22;
10:38
-
Su obra sustitutoria en la cruz:
1 Corintios 15:3; 2 Corintios 5:21
-
Su resurrección corporal de entre los muertos:
Mateo 28:6; Lucas 24:39; 1 Cor. 15:4
-
Su exaltación a la derecha de Dios:
Hechos 1:9, 11; 2:23; Fil. 2: 9-11; Heb. 1:3
1.4
La Caída del Hombre
El hombre fue creado bueno e íntegro; porque Dios dijo: “hagamos al hombre a
nuestra imagen y semejanza”. Sin
embargo, el hombre por su voluntaria trasgresión, cayó e incurrió no solo en la
muerte física, sino también en la muerte espiritual, la cual es la separación de
Dios.
-
Génesis 1:26,27; 2:17; 3:6
-
Romanos 5:12-19
1.5
La Salvación del Hombre
La única esperanza de redención para la humanidad es a través de la sangre
derramada por Jesucristo, el Hijo de Dios
1.5.1
Condiciones para la Salvación
La salvación es recibida a través del
arrepentimiento hacia Dios y fe en el Señor Jesucristo.
Por el lavado de regeneración y la renovación del Espíritu Santo, siendo
justificado por gracia mediante la fe, el hombre viene a ser heredero de Dios,
de acuerdo a la esperanza de la vida eterna.
-
Lucas 24:47
-
Juan 3:3
-
Romanos 10:13-15
-
Efesios 2:8
-
Tito 2:11; 3: 5-7
1.5.2
La Evidencia de la Salvación
La evidencia interna de la salvación es el
testimonio directo del Espíritu Santo
-
Romanos 8:16
La evidencia externa para todos los hombres es
una vida de justicia y verdadera santidad
-
Efesios 4:24
-
Tito 2:12
1.6
La Santificación
Santificación es un acto de separación de aquello que es malo, y de
dedicación a Dios.
-
Romanos 12:1,2
-
1 Tesalonicenses 5:23
-
Hebreos 13:12
Las Escrituras enseñan sobre una vida de
“santidad, sin la cual ningún hombre verá al Señor”
-
Hebreos 12:14
Por el poder del Espíritu Santo, nosotros somos capacitados para obedecer el
mandato: “Sed santos, porque Yo Soy Santo”
-
1 Pedro 1: 15, 16
La santificación es realizada en el creyente
al reconocer su identificación con Cristo en Su muerte y resurrección,
considerando siempre el hecho de esa unión por la fe; y por ofrecer
continuamente cada facultad propia al dominio del Espíritu Santo.
-
Romanos 6: 1-11, 13, 19, 22; 8: 1-2, 13
-
Gálatas 2:20
-
Filipenses 2: 12, 13
-
1 Pedro 1:5
1.7
La Iglesia y su Misión
La iglesia es el Cuerpo de Cristo y la habitación de Dios a través del Espíritu
Santo, con el divino propósito de cumplir con la gran comisión.
Cada creyente, nacido de nuevo por el Espíritu Santo, es una parte
integral de la Asamblea General e Iglesia de los primogénitos, cuyos nombres
están escritos en el Cielo.
-
Efesios 1:22, 23; 2:22
-
Hebreos 12:23
Debido a que el propósito
de Dios con respecto al hombre, es buscar y salvar a los perdidos, ser adorado
por el hombre y construir un cuerpo de creyentes a la imagen de Su Hijo, la
razón prioritaria de la Iglesia Nueva Vida como parte de la iglesia universal de
Dios, es:
1.7.1
Ser una agencia de Dios para la evangelización
del mundo
-
Hechos 1:8
-
Mateo 28: 19-20
-
Marcos 16: 15-16
1.7.2
Ser un cuerpo corporativo en el cual el hombre
adora a Dios
-
1 Corintios 12:13
1.7.3
Ser un canal de Dios para que cumpla Su
propósito de construir un cuerpo de santos, siendo perfeccionados en la imagen
de Su Hijo.
-
Efesios 4: 11-16
-
1 Corintios 12:28; 14:12
1.7.4
La Iglesia Nueva Vida está disponible para que
el Espíritu Santo manifieste su poder real y transformador, y para que nos use
según los designios de Su voluntad.
Permitiéndonos evangelizar en el poder del Espíritu Santo, quien ejecuta señales
y prodigios sobrenaturales:
-
Marcos 16: 15-20
-
Hechos 4: 29-31
-
Hebreos 2: 3-4
Permitiéndonos adorar a Dios en espíritu y en
verdad
-
Juan 4: 23-24
-
1 Corintios 2: 10-16
-
1 Corintios 12
-
1 Corintios 13
-
1 Corintios 14
Permitiéndonos responder a la completa labor
del Espíritu Santo, en cuanto a los frutos y los dones espirituales y del
ministerio, para la edificación de la iglesia.
-
Gálatas 5: 22-26
-
1 Corintios 12:28; 14:12
-
Efesios 4: 11-12
-
Colosenses 1:29
1.8
Las Ordenanzas de la Iglesia
1.8.1
El Bautismo por Inmersión
La ordenanza del bautismo por inmersión es
escritural. Todos los que se
arrepienten y creen en Cristo Jesús como Salvador y Señor, tienen que ser
bautizados. Al hacerlo así, el
creyente declara al mundo que ha muerto con Cristo y que también ha sido
resucitado con Él, para caminar en una nueva vida.
-
Mateo 28:19
-
Marcos 16:16
-
Hechos 10: 47-48
-
Romanos 6:4
1.8.2
La Santa Cena
La Santa Cena, Santa Comunión o Cena del
Señor, la cual consiste de los elementos: Pan y vino, es el símbolo que expresa:
-
Que compartimos la naturaleza divina de nuestro Señor Jesucristo (2
Pedro 1:4)
-
Un memorial de Su sufrimiento y muerte (1 Corintios 11:26)
-
Una profecía de Su segunda venida (1 Corintios 11:26)
1.9
El
Ministerio
Nuestro Señor ha provisto ministerios en la
iglesia, para cumplir su propósito de dirección de Su pueblo, para:
-
Evangelizar al mundo (Marcos 16: 15-20)
-
Adorar a Dios (Juan 4: 23-24)
-
Edificar un cuerpo de santos, siendo perfeccionados en la imagen de
Cristo Jesús (Efesios 4: 11-16)
1.9.1
El sostenimiento del ministerio.
Entendemos que los
miembros de la iglesia tienen la responsabilidad de sostener económicamente la
obra de Dios; y reconocemos que los diezmos y las ofrendas forman parte del plan
económico que Dios ha desarrollado con el fin de bendecir económicamente a los
hermanos, en la medida que ellos cumplen con la obligación del sostenimiento de
la obra.
-
Mal.3:10-12
-
Lucas 11:42
-
1 Cor. 9: 6-9
-
Heb. 7: 1-2
1.10
La sanidad divina.
La sanidad divina es
parte integrante del evangelio. Se
nos dio liberación de toda enfermedad en el sacrificio expiatorio de Cristo.
Es otro privilegio de los creyentes.
-
Isaías 53: 4-5
-
Mateo 8: 16-17
-
Santiago 5: 14-16
-
1 Pedro 2:24
1.11
La Esperanza Bendita
La resurrección de
aquellos creyentes que han dormido en Cristo y su traslado junto con los que
estén vivos en la venida del Señor Jesús, es la inminente y bendita esperanza de
la iglesia.
-
1 Tesalonicenses 4: 16-17
-
Romanos 8:23
-
Tito 2:13
-
1 Corintios 15: 51-52
1.12 El Reinado Milenial de Cristo
La segunda venida de
Cristo incluye el rapto de los santos, lo cual es nuestra bendita esperanza,
seguido siete años más tarde por el retorno visible de Jesús con sus santos, para reinar sobre la
tierra por mil años.
-
Zacarías 14:5
-
Mateo 24:27, 30
-
Apocalipsis 1:7; 19: 11-14; 20: 1-6
Este reino milenial
traerá la salvación de la nación de Israel
-
Ezequiel 37: 21-22
-
Sofonías 3: 19-20
-
Romanos 11: 26-27
Y también permitirá el
establecimiento de una verdadera paz universal
-
Isaías 11: 6-9
-
Salmos 72: 3-8
-
Miqueas 4: 3-4
1.13
El
Juicio de los Creyentes y el Juicio
Final
Todos los creyentes en
Cristo deberemos comparecer ante el Tribunal de Cristo y allí recibiremos
galardón o rechazo, de acuerdo a lo que hayamos hecho (después de recibir a
Cristo como nuestro salvador) mientras estábamos en el cuerpo.
-
2 Corintios 5:10
-
Romanos 14: 10-12
Habrá también un juicio final en
el cual los muertos sin Cristo serán levantados y juzgados de acuerdo a sus
obras y según el dictamen de sus conciencias. Cualquiera cuyo nombre no se
halle inscrito en el libro de la vida, será lanzado al lago de fuego junto al
diablo y sus ángeles, la bestia y el falso profeta; y tendrán un tormento eterno
en el lago que arde con fuego y azufre, el cual es la segunda muerte.
-
Mateo 25:46
-
Marcos 9:43-48
-
Romanos 2: 11-16
-
Apocalipsis 19:20; 20: 11-15; 21:8
1.14
Nuevos
Cielos y Nueva Tierra
“Nosotros, de acuerdo a
Su promesa, esperamos los cielos nuevos y la tierra nueva, donde mora la
justicia”
-
2 Pedro 3:13
-
Apocalipsis 21
-
Apocalipsis 22
II.
LA SEGURIDAD DE LA SALVACIÓN
En vista
de la enseñanza Bíblica que la seguridad del creyente depende de una relación
viviente con Cristo (Juan 15:6), en vista de la llamada de la Biblia a una vida
de santidad (1 Pedro 1:16; Hebreos 12:14); en vista de la enseñanza clara que un
hombre puede tener su parte quitada del Libro de Vida (Revelación 22:19); y en
vista del hecho que uno que cree durante algún tiempo puede caerse de su
posición (Lucas 8:13); la Iglesia Nueva
Vida DESAPRUEBA la posición de seguridad Incondicional que sostiene que “es
imposible que una persona, una vez salva, pueda perderse”.
A continuación explicaremos con más
detalles el por qué de nuestra posición:
En la materia de la seguridad del creyente, la Iglesia Nueva Vida se
ubica entre las posiciones extremas
del Calvinismo y del Arminianismo (ver apéndice 1) y acepta los elementos
escriturales de ambas enseñanzas.
Al mismo tiempo, reconocemos que aceptamos más los puntos Arminianistas que los
Calvinistas en materia de doctrina bíblica.
Los Calvinistas enfatizan, correctamente, la soberanía de Dios y
la prerrogativa divina; mientras que los Arminianistas declaran, también
correctamente, la libre voluntad y la responsabilidad del hombre.
Las dos posiciones, sin embargo, deben considerarse
juntas
si han de ser entendidas propiamente.
La Iglesia Nueva Vida cree en la
soberanía de Dios
y en la voluntad libre y la responsabilidad del hombre, por lo que declaramos
los siguientes 4 puntos:
1.
La salvación
está disponible para cada hombre
-
2 Pedro 3:9;
-
Juan 3:16;
-
Romanos 10:11-13;
-
1 Timoteo 4: 9-10;
-
1 Corintios 1:21.
2.
La salvación se
recibe y mantiene por la fe
-
Efesios 2:8;
-
Filipenses 3:9;
-
Hebreos 10:38;
-
1 Pedro 1:5;
-
Romanos 3:28;
-
Gálatas 2:20, 21
-
1 Corintios 15:2
-
Mateo 10:22
-
2 Timoteo 3: 14-15
-
Santiago 1:21
3.
El continuar
cometiendo un pecado afectará adversamente la fe del creyente
-
1 Juan 1:8; 3:8
-
Romanos 3:5-8
-
1 corintios 3:1-3
-
Hebreos 3:12-14; 12:1
4.
La salvación del creyente se pierde rechazando a Cristo
-
Juan 17:12
-
Hebreos 10:38
-
1 Timoteo 4:1; 5:12, 15
-
1 Juan 5:16
-
2 Pedro 2:20
-
Hebreos 6: 4-6; 10: 26, 27
1.
La Salvación Está Disponible para Cada Hombre
Podemos hacernos estas dos
preguntas:
¿Son algunos predestinados para
ser salvos y otros para ser condenados en el lago de fuego?
¿Quiénes son entonces los elegidos?
La respuesta está clara cuando se
reconoce que el mensaje del evangelio es:
“quienquiera que desee…”
Nadie que lea el Nuevo Testamento puede perder el impacto de esta gran
verdad.
Sin embargo, en la carta de Pablo a los Romanos, en los capítulos del 9
al 11, hay algunas declaraciones que
parecen implicar que:
-
la voluntad del hombre se excluye
completamente en la materia de la salvación del creyente; y que,
-
Dios en Su soberanía, ha optado en
elegir a algunas personas y a rechazar a otras, sin tomar en cuenta la voluntad
de las personas afectadas.
Por ejemplo:
Antes de nacer, Dios ya había amado a Jacob y aborreció a Esaú.
Dijo también: “yo tendré misericordia de quien yo tendré la misericordia, y yo
tendré compasión de quien yo tendré
compasión;
por lo tanto no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que
tiene misericordia... “
(Romanos 9:11, 13, 15, 16, 18)
Cuando este pasaje es considerado a
la luz de lo que la Palabra enseña como un todo, vemos que
Dios muestra su decisión pero es
evidente que la voluntad del hombre está envuelta en su elección. Jacob fue
escogido antes de haber hecho algo bueno o malo,
pero la opción de Dios estaba basada en lo que Él conocía que Jacob haría.
Esta verdad está clara
en la carta de Pedro a "los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia,
Capadocia, Asia y Bitinia". Estos
creyentes fueron "elegidos según la
presciencia
de Dios" (1 Pedro 1:1, 2)
Esta misma verdad se declara en
Romanos 8:29. Pablo escribió, "a quien él
conoció de antemano, también predestinó a ser conformado a la imagen de su
Hijo."
Dios determinó
(¡Soberanía!) de antemano las
condiciones en que Él mostraría la misericordia. Y es sobre la base de Su
omnisciencia que el creyente es escogido en Cristo (Efesios 1:4). Así Dios en Su
soberanía ha proporcionado el plan de salvación que todos puedan salvarse.
2.
La Salvación se Recibe y Mantiene por la Fe
La Biblia establece claramente que
nosotros somos salvos por la gracia de Dios, a través de la fe (Efesios 2:8); y
que el justo por la fe vivirá (Hebreos 10:38; Romanos 1:17; Gálatas 3:11;
Habacuc 2:4)
Así
como la salvación del creyente se
recibe, no por un acto de rectitud sino por un acto de fe; de igual manera la
salvación del creyente se mantiene, por los actos de rectitud que son
consecuentes de una
vida de fe.
U n
verdadero cristiano muestra por sus obras que tiene la verdadera fe
(Santiago 2: 17-26).
Esto debe enfatizarse. El pecador es aceptado por gracia a través de la fe en la
sangre de Cristo. Por la fe, él acepta el hecho que Cristo murió en su
lugar. Por la fe él se abandona en la misericordia de Dios y acepta a Cristo
como su Salvador. Por la fe, él se ve vestido con la rectitud de Cristo—la cual
le es imputada, no a través de ningún mérito propio (Filipenses 3:9) sino de los
méritos de Cristo. El creyente sabe que él es aceptado por la fe y este
conocimiento le da paz y alegría.
El párrafo anterior explica lo que es
la posición del creyente; Sin
embargo, ésta no debe confundirse con su estado. Su posición es el resultado de
la gracia de Dios que él ha aceptado por la fe. Debido a la fe, ¡Él está de pie,
firme, justificado y vestido con la rectitud de Cristo!
El estado del creyente,
o el funcionamiento fuera de la rectitud de Cristo en el creyente, es otra
cuestión. Involucra el crecimiento espiritual, una santificación progresiva por
la cooperación obediente con el Espíritu Santo (2 Pedro 1:5-7; Romanos 6:12, 13;
8:13; Colosenses 3:1-5)
Durante este proceso de maduración,
el creyente debe aprender por sus errores así como por sus victorias. No
obstante, su seguridad nunca está en duda con tal que su fe en Cristo sea firme;
porque él es guardado por la fe.
Su crecimiento espiritual varía en
la excelencia y en el grado que él le permite al Espíritu Santo que está en él,
trabajar dentro de él. Sin embargo, durante todo el proceso de
perfeccionamiento, el creyente se acredita
la perfección a través de la rectitud imputada de Cristo por la fe. A
través del proceso, él está seguro; su salvación está segura.
“No hay por consiguiente, ahora, ninguna condenación para los que están
en Cristo Jesús" (Romanos 8:1)
La seguridad del creyente,
entonces, es determinada solamente por la fe; tanto en la recepción de la
salvación como en su mantenimiento. Esta seguridad es hecha posible a través de
la misericordia de Dios imputando la rectitud de Su propio Hijo al creyente
falloso y defectuoso, con tal que él mantenga una fe viviente en Cristo. "Porque
él fue hecho pecado por nosotros, quién no cometió ningún pecado; para que
nosotros pudiéramos ser justicia de Dios en él" (2 Corintios 5:21)
3.
El Continuar Pecando Afecta la Fe del Creyente
La Biblia deja muy bien establecido
que en esta vida los cristianos pecan; y que el recurso de ellos cuando han
pecado es el perdón a través de Cristo (1 Juan 1:8, 9; 2:1)
Por otro lado,
es antinatural
para un cristiano continuar en una vida de pecado. Es decir, en tanto que tenga
la vida de Cristo dentro de él, habitualmente no puede pecar. (Vea 1 Juan 3:8,
9, donde el tiempo griego es el presente
continuo)
El que practica el pecado es del
diablo. Cualquiera que nace de Dios no practica el pecado; es decir, no sigue un
hábito de pecado. No puede seguir pecando a la manera que los hijos del diablo
lo hacen. El verdadero cristiano debiera poner el pecado a un lado y seguir
creciendo espiritualmente, sabiendo que cualquier práctica pecaminosa le
afectará muy negativamente su fe.
¿Implica esto que un cristiano puede pecar y todavía se puede salvar?
El primer impulso de muchos es
decir que si peca no se salva. Sin embargo, es necesario considerar el hecho de
que el orgullo, la envidia, y la amargura se aceptan como “fracasos comunes”.
Nadie sugeriría que los creyentes que cometen estos pecados estén perdidos.
Es más si se insiste que Dios exige en el presente la perfección de los
creyentes, entonces debemos plantearnos la siguiente pregunta: "¿Está el
cristiano firme en Cristo basado en su propia justicia o en la justicia de
Cristo imputada a él por la fe?” Si el hombre sólo se salva si mantiene una vida
sin caída, ¡entonces la salvación no sería por gracia, sino por obras!
Por lo tanto, si el creyente es aceptado por Dios sólo si él está sin faltas,
entonces el cristiano no es libre de la condenación como Pablo insistió en
Romanos 8:1. Se convierte más bien en un continuo ejercicio de miedo y
condenación al vivir escudriñando su alma; con lo que pierde el gozo que trae el
conocimiento de la salvación.
(Ver Romanos 5: 9-11, donde
está claro que “el Dios que nos amó tanto para proveer nuestra salvación, nos
ama también lo suficiente para mantenernos salvos todo el camino hasta la
gloria”). Esta convicción nos da alegría en Él.
Sin embargo, el ser consciente de que vivimos en medio de un mundo
depravado, nos debe animar a pedirle
continuamente al Espíritu Santo que escudriñe nuestro corazón; y si nos muestra
algún pecado no confesado aún, debemos recurrir a la confesión y al
arrepentimiento. Recordemos que el Señor Jesús, en la oración que nos enseñó
(el Padre nuestro), nos dice que cada día, además de pedir nuestro pan, debemos
pedirle a Dios que nos perdone todas nuestras ofensas.
Una pregunta relacionada con esto
es la siguiente:
¿Qué pasaría a un creyente que comete un pecado
precisamente segundos antes del retorno del Señor, o si muere cometiendo un
pecado?
En primer lugar debemos reconocer que el Señor Jesús es Fiel.
El no nos va a usar en su obra por algún tiempo sólo para traicionarnos
al final, permitiendo que Satanás nos derribe cuando ya no haya oportunidad para
arrepentirnos. Es cierto que muchas veces, después de ciertas caídas y
levantadas, el Señor puede recurrir a llevarnos de este mundo si, en su
omnisciencia, conoce que el volver a caer significaría una retirada total de la
fe. En su misericordia y por su
amor, puede usar esta prerrogativa de Su soberanía.
Por otro lado, sabemos que hay quienes mantienen que un cristiano no
puede cometer un pecado y seguir siendo salvo (basados en lo que realmente
enseña la Biblia que “sin santidad nadie verá al Señor” y “Sed santos porque yo
soy santo”); y en lugar de
concentrar su enseñanza en el amor, la gracia, la misericordia y la fidelidad de
Dios, enseñan que semejante creyente está perdido, rechazado por Dios y
condenado por la eternidad. ¡Qué desesperación!
El creyente, en lugar de recibir un evangelio que le enseña que la gracia
de Dios ha sido manifestada para que conozca la verdad y sea libre, se pasa toda
una vida con el gran temor de que su futuro eterno sería el lago de fuego.
¡El verdadero creyente no está en
una puerta rotativa, entrando y saliendo de la gracia de Dios! ¡Él está seguro
en las manos de Dios, y ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni
poderes, ni las cosas presentes, ni las cosas por venir, ni altura, ni
profundidad, ni cualquier otra criatura podrá separarlo del amor del Padre!
Debe decirse, sin embargo, con el
mayor énfasis posible, que pecar no es natural para el cristiano. Él no puede
seguir cometiendo los mismos viejos pecados. Habiendo nacido del Espíritu, el
creyente es una nueva criatura para quien las cosas viejas han pasado y las
nuevas cosas han venido (2 Corintios 5:17)
El pecar es ahora,
ANTINATURAL.
La vieja vida es una cosa del pasado; y aunque es una fuerza latente dentro de
uno, está dominada y declarada muerta
por la nueva Presencia que mora en nosotros (Romanos 6:11) Aquello que antes era la practica y costumbre, ahora se ha
convertido en algo antinatural y contrario a los nuevos impulsos del corazón.
"El que es nacido de Dios," dijo
Juan, "no puede pecar [o seguir practicando el pecado]". Es decir, el pecado es
extraño a la nueva naturaleza. La nueva naturaleza que es nuestra por la fe, no
peca.
Así cuando la vieja naturaleza recobra el control, temporal e
inesperadamente, el nuevo ser se subleva contra esta intrusión antinatural. El
recurso inmediato es Cristo. La
Biblia nos dice que aunque nosotros le seamos infieles al Señor, El permanece
siendo Fiel. El no se puede negar a
sí mismo (2 Timoteo 2:13). El Señor
siempre está dispuesto a interceder por nosotros ante el Padre (Hebreos 7:25),
mostrándonos que su amor por nosotros nunca deja de ser.
Cuando el creyente que ha pecado se vuelve a Cristo, no viene con la
desesperación de un alma perdida, sino con el conocimiento seguro que, como un
hijo de Dios que es, él tiene un Abogado con el Padre (quien es Fiel y Justo
para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda injusticia)
Así el creyente ejerce su prerrogativa como hijo de Dios, sin dudar su posición
que él sabe está basada en la rectitud infalible de Cristo por la fe.
Habiendo enfatizado la soberanía y gracia de Dios, también es
indispensable traer a colación la
libre voluntad y la responsabilidad del creyente. Dios no retira el poder de
elección a la persona que cree. Por el ejercicio del libre albedrío, el creyente
acepta la salvación y se vuelve un hijo de Dios; y por el continuo ejercicio de
su voluntad, el creyente sigue siendo un hijo de Dios.
Seguir
creyendo es la responsabilidad del creyente.
El creyente también debe tener el cuidado de no tomar una actitud ligera
hacia el pecado. No debe usar la gracia de Dios como una licencia para pecar.
La Palabra nos enseña que nadie puede burlarse de Dios (Gálatas 6:7); y que
Dios, además de ser amor (1 Juan 4:16), también es fuego consumidor
(Deuteronomio 4:24)
"¿Continuaremos en el pecado para
que la gracia abunde?” Preguntó
Pablo (Romanos 6:1) La respuesta es enfáticamente negativa. Pablo
supo y enseñó que el practicar un pecado afectaría adversamente la fe de un
creyente; y es la fe la que hace posible una relación con Dios.
El pecado continuado es presuntuoso, arbitrario, y es una evidencia de rebelión.
(Ver Números 15:30, 31)
La rebelión es lo contrario a la obediencia de fe.
Los creyentes constantemente deben
estar en guardia, “mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios"
(Hebreos 12:15) La exhortación de
la Biblia es: "Examinaos a vosotros
mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos” (2 Corintios 13:5)
¿Por qué tales precauciones
y preocupación? Estas repetidas advertencias sólo
son comprensibles cuando se reconoce que la pérdida de la fe perjudica el
alma. ¡Así como es verdad que la salvación del creyente no se gana por sus
hechos virtuosos ni su salvación es mantenida por ellos, es igualmente cierto
que cuando el creyente obtiene su salvación por la fe, también la puede perder
por causa de la incredulidad!
El pecado y la incredulidad están
estrechamente relacionados. El pecado arriesga la fe, y perder la fe es perder
lo que mantiene a una persona firme en la salvación en Cristo.
En Hebreos 3: 12-14 se confirma esto.
El escritor advirtió a los hermanos que la incredulidad los llevaría a
apartarse del Dios viviente; les
advirtió que si el pecado nos engaña va a endurecer nuestro corazón (trae
rebeldía); y les recordó que somos participantes de Cristo con la condición de que retengamos firmes hasta el fin, nuestra
confianza del principio.
Si ser salvo en Cristo es por la fe, quite la fe y ya no queda nada que
le pueda mantener salvo. Por esto
la Escritura amonesta al creyente diciéndole:
"Ten cuidado de ti mismo…”
(1
Timoteo 4:16)
4.
La Salvación se Pierde Rechazando a Cristo
Dios no permite que lo tomemos tan
fácilmente. (Vea Romanos 10:21, donde Pablo estaba hablando de Israel, pero
aplicando el principio a los creyentes)
Un creyente puede perderse si por desatender las constantes llamadas que le hace
el Espíritu Santo, llega al punto donde rechaza a Jesús como su Salvador.
Es posible creer durante algún
tiempo y caer cuando viene la tentación (Lucas 8:13 Es posible para el hermano
débil por quien Cristo se murió, perecer (1 Corintios 8:11)
Es posible que un nombre que haya sido escrito en el Libro de Vida, sea
borrado (Apocalipsis 22:19) La
Biblia nos da ejemplo de hermanos que por un tiempo estuvieron sirviendo al
Señor y luego fueron apóstatas de la fe (Ver 2 de Timoteo 2:17; 4:10,17)
Ahora bien, debido a que sólo Dios
conoce todas las cosas, aún las intenciones de nuestros pensamientos; NO es
posible determinar si una persona ha dado, o no, su espalda a Jesús como su
Salvador; por consiguiente, debemos dejar todo juicio en las manos del único
Juez y Omnisciente Dios.
De una cosa sí podemos estar seguros:
Si Dios no cesa en sus esfuerzos por hacer que vuelva el pródigo pecador
al arrepentimiento, tampoco debiera la iglesia dejar de insistir que aquellos
que se han descarriado vuelvan a reconciliarse con Cristo.
La Biblia reconoce la posibilidad de que la salvación puede perderse, pero nunca
deja de ofrecer esperanza para cualquiera que quiere responder al llamado del
Espíritu Santo.
La invitación de Jesús es sin discriminación. El habla
a todos cuando dice, "Vengan a mí todos los que estén cansados y cargados, que
yo les daré descanso" (Mateo 11:28)
O
como lo dice Pablo: "Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será
salvo" (Romanos 10:13)
APÉNDICE 1
EXPOSICIÓN DEL CONFLICTO DOCTRINAL.
A continuación exponemos brevemente y de
manera comparativa, el gran abismo doctrinal que ha mantenido dividida la
iglesia de Cristo por muchos siglos de su historia y que es conocido como “Los 5
puntos del Calvinismo y los 5 puntos del Arminianismo”.
A.
PRIMER PUNTO
CALVINISMO:
Depravación Total o Inhabilidad Total.
Debido a la caída, el hombre es incapaz él
mismo de creer en el evangelio de la salvación. El pecador está muerto, ciego y sordo de las cosas de Dios.
Su corazón es engañoso y desesperadamente corrupto.
Su voluntad no es libre sino que está atada a su naturaleza maligna; por
lo tanto, él no podrá elegir algo bueno de lo malo, en el ámbito espiritual.
En consecuencia, toma mucho más que la sola asistencia del Espíritu Santo
para traer un pecador a Cristo.
Debe darse la regeneración, mediante la cual el Espíritu Santo hace que el
pecador viva y le da nueva naturaleza.
La fe no es algo con lo que el hombre contribuye para su salvación; sino que es
más bien parte del regalo mismo de la salvación.
ARMINIANISMO:
Habilidad humana, Voluntad propia o Libre Albedrío.
Aunque la naturaleza humana fue seriamente
afectada por la caída, el hombre no ha sido dejado en un estado de abandono
espiritual total. Dios capacita graciosamente a cada pecador para que pueda
arrepentirse y creer, pero El no interfiere con la libertad del hombre.
Cada pecador posee una voluntad libre y su destino eterno depende de cómo
la use. La libertad del hombre
consiste en su habilidad de elegir lo bueno sobre lo malo, en materia
espiritual.
Su voluntad no está esclavizada a su naturaleza pecaminosa. El pecador tiene el poder para cooperar con el Espíritu Santo
y ser regenerado, o puede resistir la gracia de Dios y perecer.
El pecador perdido necesita la asistencia del Espíritu Santo, pero no
tiene que ser regenerado antes de que pueda creer; sino que el Espíritu Santo comienza un
trabajo de regeneración, perfeccionamiento y santificación después que el pecador le entrega su vida a Dios.
La fe es la contribución del hombre para su salvación.
B.
SEGUNDO PUNTO.
CALVINISMO:
Elección Incondicional.
La elección de Dios para salvación en favor de ciertos individuos, desde antes
de la fundación del mundo, descansó
solamente en Su propia y soberana voluntad.
Su elección de algunos pecadores particulares no estuvo basada en que conoció de
antemano ninguna respuesta u obediencia de parte del pecador; sino por el
contrario, Dios le da la fe y el arrepentimiento a cada persona que El ya ha
elegido. Estos actos son solo el
resultado, no la causa, de la elección de Dios.
La elección, por lo tanto, no fue determinada ni condicionada por ninguna
cualidad virtuosa ni por ninguna acción prevista por Dios en ningún hombre.
Dios, a través del poder del Espíritu Santo, hace que todas aquellas personas a
las que El soberanamente ha elegido, reciban a Cristo.
ARMINIANISMO:
Elección Condicional.
La elección que Dios ha hecho de ciertos
individuos para la salvación, desde antes de la fundación del mundo, ha sido
basada en la presciencia de Dios, al conocer cómo ellos responderían al llamado
al arrepentimiento. Dios eligió
solamente a aquellos a quienes El sabía que libremente elegirían creer en el
evangelio y recibir a Cristo. La
elección, por lo tanto, fue determinada y condicionada por lo que el hombre
haría.
Por lo tanto, la elección que el pecador hace por Cristo y no la elección
que Dios hace por el pecador, es la causa última de la salvación.
C.
TERCER PUNTO.
CALVINISMO:
Expiación Limitada o Redención Particular.
El trabajo de redención que Cristo ha
realizado tuvo la intención de salvar solamente a aquellas personas que Dios
había elegido salvar y por lo tanto ha asegurado la salvación para todos ellos.
La muerte expiatoria de Cristo fue solamente para pagar el precio del
pecado de ciertos pecadores. Además
de poner aparte el pecado de Su gente, la redención de Cristo aseguró todo lo
necesario para que sean salvos, incluyendo la fe que los uniría a El.
El don de la fe es aplicado infaliblemente por el Espíritu Santo a todos
aquellos elegidos y por los cuales Cristo murió; y les garantiza por ende, su
salvación.
ARMINIANISMO: Expiación General o Redención Universal.
El
trabajo de redención de Cristo ha dado la posibilidad a cada ser humano de ser
salvo, pero no le ha asegurado la salvación a nadie.
Aunque Cristo murió por todos y cada uno de los hombres, solamente aquellos que
creen en El serán salvos. Su muerte
ha permitido que Dios le perdone los pecados a cualquier pecador, con la
condición de que crean en Cristo.
La redención de Cristo viene a ser efectiva solamente si el hombre elige
aceptarla.
D.
CUARTO PUNTO.
CALVINISMO:
La Gracia Irresistible o el llamado eficaz del Espíritu Santo.
En adición al llamado general para salvación
que se hace a todas las personas que escuchan el evangelio, el Espíritu Santo
extiende un llamado interior especial a los elegidos, lo que inevitablemente les
traerá la salvación. El llamado
general (el cual es hecho a todos los hombres, sin distinción) puede ser
rechazado; sin embargo, el llamado particular (el cual es hecho solamente a los
elegidos), no puede ser rechazado y siempre resulta en la conversión.
A través de este llamado particular, el Espíritu Santo trae los pecadores
a Cristo de una manera irresistible.
El Espíritu Santo no está limitado por la voluntad humana ni depende de
ningún tipo de cooperación por parte del hombre, para tener éxito en Su trabajo
de salvar a los hombres. El
Espíritu Santo, graciosamente, hace que los pecadores elegidos cooperen, crean,
se arrepientan y vengan libre y voluntariamente, a Cristo.
La gracia de Dios es invencible.
Nunca falla en traer la salvación a aquellos a quienes Dios se las ha extendido.
ARMINIANISMO:
El Espíritu Santo Puede Ser Resistido
El Espíritu Santo le hace un llamado
interior a todos los que escuchan la invitación del evangelio; pero como
el hombre tiene libertad para elegir, puede resistir el llamado que el Espíritu
Santo le hace. El Espíritu Santo no
puede regenerar al pecador hasta que éste cree.
La fe (la cual es la contribución del hombre), precede y hace posible el
nuevo nacimiento. Por lo tanto, la libre voluntad del hombre limita al Espíritu
Santo en la aplicación del trabajo salvador de Cristo.
El Espíritu Santo solamente puede rescatar a aquellos que se lo permiten.
Mientras el pecador no responda adecuadamente, el Espíritu Santo no le
puede dar vida. La gracia de Dios,
por lo tanto, no es invencible.
Puede ser, y con frecuencia lo es, resistida y frustrada por el hombre.
E.
QUINTO PUNTO.
CALVINISMO:
La Perseverancia de los Santos.
Todos aquellos que han sido elegidos por Dios,
redimidos por Cristo y han recibido la fe que da el Espíritu Santo, son
eternamente salvos. Son mantenidos
en la fe por el poder de Dios y todos perseverarán hasta el final.
ARMINIANISMO:
Se Puede Caer de la Gracia.
Todos
aquellos que han creído y han sido salvos, pueden perder su salvación si no
mantienen la fe en Cristo y perseveran hasta el final.
Como podemos apreciar, la discusión
sobre la extensión de la expiación de Cristo ha sido, desafortunadamente,
enmarcada en el contexto de dos posiciones polarizadas:
expiación limitada versus expiación ilimitada.
Típicamente, aquellos en favor de cualquiera de estas dos corrientes teológicas
hacen su enfoque bíblico en las porciones de las Escrituras que parece darles a
ellos la razón.
Así vemos que los Calvinistas
enfatizan en los versículos que tratan sobre “la predestinación y la muerte de
Cristo como que cubre solamente a los elegidos”, en tanto que los Arminianistas
lo hacen con los que hablan sobre “el libre albedrío y la muerte de Cristo en
relación con todos los seres humanos”.
Vemos con asombro cómo se ha infiltrado en el cristianismo la teoría relativista
secular que dice que “nada es correcto ni incorrecto sino que todo depende del
cristal con que se mira”. Es como
decir que si tú crees en algo y tu conciencia no te acusa, eso está correcto
para ti aunque para otra persona que tenga una opinión diametralmente contraria
a la tuya, si cree algo y su conciencia no le acusa tampoco, entonces eso
también estaría correcto.
Esta manera de pensar no está bien; pues está claro que la verdad es una
sola y no debe haber confusión en cuanto a la misma.
La verdad es Jesucristo y él es el único que puede revelar los misterios
de la vida. Estamos 100% seguros
que Dios ha dado la revelación a la humanidad.
Sabemos que, buscando reconciliar las diferencias palpables en las
interpretaciones bíblicas, muchos de los teólogos de la gracia soberana (Darby,
Chafer, Good, Custance, etc.) han argüido con éxito que el trabajo de Cristo en
el Calvario ha tenido que ver con ambos pensamientos: Limitado e ilimitado.
Ilimitado en cuanto a su extensión, pero limitado en cuanto a sus efectos
salvíficos.
Además, muchas posiciones han sido correctamente avanzadas buscando
acoplar ambos aspectos, reconociendo las dimensiones de responsabilidad que
conciernen al hombre en la expiación de Cristo.
La Biblia declara que:
“Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las
reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre para que
cumplamos todas las palabras de esta ley”
(Deuteronomio 29:29); y también:
“Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento”
(Oseas 4:6)
Debemos ser muy cautelosos al estudiar la Biblia y es muy importante que
busquemos el balance escritural de Dios en cualquier doctrina.
Esto ayudará a evitar los extremos que normalmente lo que hacen es traer
frustración a los creyentes en lugar de edificación, en su caminar con Dios.
Aprendamos a mirar la Biblia como un todo y no nos detengamos solo en
una porción (principalmente cuando la revelación no es muy clara o es ambigua)
Dios quiere que todos vengamos al conocimiento de toda la verdad.
¡Escudriñemos las Escrituras!
Teología en Resumen
Calvinismo Vs. Arminianismo
|
Tema
|
Calvinismo
|
Arminianismo
|
|
Pecado Original
|
Depravación total y la culpa heredada de Adán
|
La debilidad es heredada de Adán
|
|
Voluntad Humana
|
Atada al pecado
|
Libre para hacer lo que es espiritualmente bueno
|
|
Gracia de Dios
|
Gracia común dada a todos; gracia salvífica dada solo a los elegidos
|
Gracia capacitadora dada a todos; gracia salvífica dada a todos los que
creen
|
|
Predestinación
|
Basado en un decreto de Dios
|
Basado en el conocimiento anticipado de Dios
|
|
Expiación
|
La muerte de Cristo es un sacrificio penal sustitutorio
|
La muerte de Cristo es un sacrificio que Dios acepta benevolentemente en
lugar de la penalidad
|
|
Extensión de la Expiación
|
Considerada solamente para los elegidos
|
Considerada para todos
|
|
Aplicación de la Expiación
|
Por el poder del Espíritu Santo, de acuerdo a la voluntad de Dios
|
Por el poder del Espíritu Santo, en respuesta a la voluntad del pecador
|
|
Orden de la salvación
|
Elección
Predestinación
Unión con Cristo
Llamado
Regeneración
Fe
Arrepentimiento, Justificación Santificación, Glorificación
|
Llamado
Fe
Arrepentimiento
Regeneración
Justificación
Perseverancia
Glorificación
|
|
Perseverancia
|
Perseverancia de todos los elegidos, por la gracia de Dios
|
Perseverancia dependiente de la obediencia
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